El Alza del Asado y el Resurgir del Consumo de Carne en Argentina
En medio de un panorama económico enrarecido, donde la inflación se ha vuelto una constante preocupante, la carne bovina en Argentina ha revelado un comportamiento inesperado en el último octubre. Según los informes de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados (CICCRA), el consumo de carne ha aumentado un 4,4% con respecto al mismo mes del año pasado, desafiando las previsiones del mercado. Esta cierta recuperación se traduce en un consumo per cápita promedio anual de 49,1 kilos, representando un incremento interanual del 3,2%. Este fenómeno sugiere que, a pesar de la presión económica, los argentinos continúan buscando disfrutar de uno de los pilares de su cultura gastronómica: ¡el asado!
Sin embargo, no se puede ignorar el impacto de la inflación en los precios de la carne. En octubre, se registró un aumento mensual del 2,6% en los costos, que afecta a todos los cortes, pero con especial énfasis en el asado, que vio un incremento del 5,2%, alcanzando un promedio de $11.775,6 por kilo. Otros cortes también experimentaron subidas significativas, como la nalga y la carne picada, que crecieron entre un 3,2% y un 4,1%. En contrapartida, el pollo entero ha visto una caída de precios constante, que se sitúa en un 1,1% mensual, lo que sugiere una dinámica interesante en el mercado cárnico argentino.
A pesar del aumento del consumo interno, las exportaciones de carne bovina han enfrentado desafíos considerables, disminuyendo un 10,2% interanual y situándose en aproximadamente 704,35 mil toneladas en términos de carne con hueso. Esta caída se ha visto impulsada por la notable reducción en las importaciones chinas, así como por las condiciones económicas internas que afectan la competitividad de las carnes argentinas en los mercados internacionales. Esta compleja dualidad entre el incremento en el consumo interno y la baja en las exportaciones resalta la peculiaridad del sector cárnico argentino en un contexto económico turbulento.


