Un Fin de Semana Largo que Revitaliza el Turismo Argentino
Durante el reciente fin de semana largo del 20 de noviembre, Argentina vivió un verdadero boom turístico, consolidándose como uno de los destinos preferidos en la región. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), alrededor de 1.7 millones de personas decidieron aprovechar el feriado del Día de la Soberanía Nacional para recorrer el país. Esta cifra no solo es impresionante, sino que también marca un crecimiento del 21% en comparación con el mismo período del año pasado. Destinos emblemáticos como Mar del Plata, Córdoba, Mendoza y los majestuosos paisajes de Puerto Iguazú se destacaron, alcanzando picos de ocupación hotelera cercanos al 100%. Esta afluencia masiva se vio impulsada por una serie de propuestas y descuentos atractivos que hicieron que los argentinos optaran por escapadas cortas.
A pesar de este notable aumento en el movimiento turístico, el análisis de CAME revela un cambio en el comportamiento de consumo de los turistas. Si bien el gasto total alcanzó los $355.789 millones, el desembolso promedio por persona se redujo en un 3.7% en comparación con el año anterior, situándose en $91.317. Este dato sugiere que, aunque el interés por viajar ha crecido, los consumidores están adoptando un enfoque más cauteloso en sus gastos, priorizando lo esencial, como alojamiento, transporte y alimentación. La duración promedio de las escapadas fue de 2.3 noches, un incremento respecto al año 2022, y la capacidad del feriado para generar estas breves vacaciones fue evidente, impactando de manera significativa en la economía local.
Un factor adicional que contribuyó a este aumento en el turismo interno fue el feriado brasileño del Día de la Conciencia Negra, que motivó a muchos brasileños a cruzar las fronteras hacia Argentina. Destinos como Misiones y Playa Iguazú vieron una importante afluencia de turistas, lo que llevó a que la ocupación hotelera en esas áreas alcanzara niveles cercanos al 90%. Sin embargo, a pesar de este éxito, los operadores turísticos miran hacia la temporada de verano con cautela. Las reservas aún no reflejan las expectativas deseadas, y existe preocupación sobre cómo influirán los costos en el turismo interno. La situación económica actual obliga a los consumidores a ser más prudentes en sus decisiones de gasto, lo que podría afectar la dinámica del próximo verano.


