La Emergencia que Conmovió a Stefenelli
El 27 de noviembre de 2025, a primera hora de la noche, un llamado desesperado llegó a la central de Río Negro Emergencias. Un vecino de Stefenelli contactó a los operadores, narrando una situación crítica: su bebé estaba ahogado, sin responder y daba signos preocupantes de estar perdiendo el aire. En momentos como este, el tiempo se convierte en un enemigo implacable, y la tranquilidad se torna esencial para actuar de manera efectiva.
La Guía en el Momento Crítico
La operadora, capacitada para enfrentar emergencias de este tipo, activó de inmediato el protocolo de asistencia telefónica para situaciones pediátricas. Manteniendo un tono firme pero contenedor, comenzó a dar indicaciones precisas sobre cómo realizar la maniobra de desobstrucción de las vías respiratorias en lactantes. Aunque el padre se encontraba visiblemente nervioso y le costaba seguir las instrucciones, la operadora supo acompañarlo sin perder la calma, lo que resultó crucial para que él pudiera actuar.
Un Final Esperanzador
Después de una espera que pareció eterna, se escuchó el llanto del bebé a través del teléfono, un sonido que trajo consigo la esperanza y alivió la angustia. La operadora permaneció en línea, monitoreando el estado del bebé hasta que el padre pudo llegar al Sanatorio Juan XXIII. Fue en ese momento, con el bebé en manos del equipo médico, que la conversación llegó a su fin. Este episodio demuestra la importancia del constante entrenamiento y la preparación del personal del 911 RN Emergencias, resaltando que, en situaciones críticas, cada segundo cuenta y la profesionalidad puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte.


