El impacto de la victoria de La Libertad Avanza en el riesgo país de Argentina y la región
En el convulsionado contexto político y económico de América Latina, el riesgo país se ha convertido en un indicador fundamental para medir la salud de las economías locales ante los ojos de los inversores internacionales. Argentina, en particular, ha sido objeto de atención gracias a su elevada volatilidad. Tras alcanzar un alarmante pico de 1.456 puntos en septiembre de 2025 —fruto de derrotas clave en el ámbito legislativo— el escenario cambió radicalmente tras la victoria de La Libertad Avanza en las elecciones de octubre. Este nuevo rumbo político generó una disminución significativa en el riesgo país argentino, que se proyecta a cerrar el año en unos más alentadores 574 puntos.
Mirando hacia el norte, Ecuador también ha sido protagonista en este contexto, mostrando una notable disminución en su riesgo país. Desde principios de año hasta la fecha de cierre, Ecuador logró reducir su indicador a 502 puntos, un nivel que no se veía desde 2019. La reelección del presidente Daniel Noboa ha sido un factor crucial en esta mejora, brindando una dosis de estabilidad que los inversores estaban buscando y que ayudó a afianzar la confianza en el futuro económico del país. Sin embargo, esta nueva normalidad no se ha replicado plenamente en todos los rincones de la región.
Por otro lado, Bolivia ha experimentado un cambio político significativo con la llegada al poder de Rodrigo Paz, marcando el fin de dos décadas de dominio socialista. Este cambio ha infundido un renovado optimismo en los mercados financieros bolivianos, lo que se refleja en una caída del riesgo país a 709 puntos hacia noviembre, un descenso notable desde niveles que superaban los 1.000 puntos. En contraste, Venezuela sigue presentando la cifra más alta de riesgo país en la región, con 12.645 puntos, aunque también muestra un declive constante, generando expectativas de transformaciones en su entorno político y económico. Mientras tanto, otros países como Uruguay, Chile, Perú y Paraguay mantienen su estatus de economías estables, consideradas entre las más seguras para la inversión en América Latina, mientras que Brasil y México también se enmarcan en una posición medio positiva, con indicadores económicos en crecimiento.


