Marcelo Polino ha abierto su corazón en una reciente entrevista en La Mañana con Moria, donde habló sobre su relación con dos de las estrellas más brillantes del espectáculo argentino: La China Suárez y Lali Espósito. En un diálogo sin filtros, el periodista explicó las razones de su distanciamiento, marcando un contraste entre la cercanía que alguna vez compartieron y la fría realidad actual. La pregunta de Moria sobre su conexión con La China fue contundente: “¿La seguís queriendo, no?”. Polino respondió con sinceridad, revelando que, a pesar de quererla, su relación se ha enfriado. A partir del divorcio de Suárez y la falta de comunicación durante los momentos críticos, queda claro que la amistad enfrentó desafíos que resultaron, en cierto modo, inevitables. La anécdota que involucra un mensaje sin respuesta añade una capa más a esta narrativa, dejando en el aire la reflexión sobre cómo las relaciones pueden cambiar con el tiempo y las circunstancias.
Inmediatamente, Moria pivotó hacia Lali Espósito, preguntándole si su experiencia con ella había estado marcada por la desilusión. Polino, de manera decidida, subrayó que Lali no fue realmente su amiga y que, si bien su relación había sido cordial, la falta de reciprocidad le dejó una sensación de descontento. Recordó un curioso episodio en el que la cantante había buscado que él fuera el “presidente del fandom”, un título que le resultaba extraño y revelador sobre lo distintas que eran sus percepciones sobre la amistad. Además, destacó momentos en los que intentó acercarse a ella, proponiéndole reuniones que nunca se concretaron. Estos pequeños gestos, que en un entorno no mediático podrían considerarse normales, en el mundo del espectáculo toman una carga emocional diferente.
Por otro lado, el relato de Polino también expone la fragilidad de las conexiones en un ambiente tan expuesto como el del espectáculo. El periodista mencionó una situación específica relacionada con una canción de Nacha Guevara que Lali desestimó, destacando su frustración por no contar con una respuesta. Sin embargo, a pesar de todo, Polino aclara que no guarda rencor y que, si se encuentran, no tendría problemas en saludarse. Este matiz compasivo en su discurso permite vislumbrar una faceta más humana en medio del ruido mediático, donde las relaciones son cada vez más efímeras. Al desglosar estas historias de encuentros y desencuentros, Polino no solo retrata el panorama social de la farándula argentina, sino que invita a una reflexión más profunda: ¿qué significa ser realmente amigo en un mundo donde los ‘vistos’ pueden definir el destino de una relación?


