El folclore argentino se nutre constantemente de historias y pasiones que resuenan en cada rincón del país. Entre las más recientes, “Eterno amor” ha logrado convertirse en un himno que, más allá de su melodía envolvente, evoca un entramado de relaciones y emociones. Compuesto por Martín Paz y Miguel Arce, este tema ha sido interpretado por más de trescientas versiones, convirtiendo su esencia en un símbolo de las peñas y festivales. Sin embargo, conocer la historia detrás de su creación es casi tan conmovedor como la canción misma. La revelación de Soledad Pastorutti sobre su íntima conexión con la letra, que sugiere que fue escrita en su honor, ha revitalizado el interés por entender cómo un simple acordes y versos pudieron gestar una pasión que aún se canta con fervor, dejando huella en quienes la interpretan y la escuchan.
La historia de Martín Paz es inseparable de Los Manseros Santiagueños, grupo que su padre, Onofre Paz, fundó en 1959. Martín, quien formó parte de la agrupación durante una década, se convirtió en un referente del folclore antes de su fallecimiento en 2023. Su vínculo con el arte se evidencia no solo en su trayectoria, sino también en sus relaciones, como la que sostuvo con Soledad. En su propia voz, destacó la admiración que sentía hacia ella, indicando que, aunque “Eterno amor” fue una canción que irrumpió en la música popular, su creación fue motivada por un profundo respeto y cariño. Este afecto, patente en sus palabras, agrega una capa más de significado a la canción, llevando a los oyentes a apreciar no solo la melodía, sino la conexión humana que la inspira.
Por otra parte, la paternidad de “Eterno amor” presenta un matiz de controversia. Miguel Arce, coautor de la pieza, ha revelado que la letra fue escrita por él en el año 2000. Este giro en la narrativa alimenta el debate sobre la autoría y brinda una perspectiva interesante sobre el proceso creativo. Según Arce, la musicalización de la letra por parte de Martín y la posterior grabación con Los Manseros constituye un fenómeno dentro del folclore argentino, donde las historias de los creadores se entrelazan en un baile de admiración y memoria. En este sentido, “Eterno amor” no se limita a ser una canción; es un reflejo de cómo las pasiones y las colaboraciones dan forma a la identidad cultural argentina, capturando el espíritu de generaciones que reverberan a través de cada interpretación.


