La presión sobre la clase media y los sectores vulnerables en la gestión de Milei
Desde que Javier Milei asumió la presidencia de Argentina, su administración ha estado marcada por un enfoque de políticas económicas que ha tenido un impacto profundo en la vida de muchos hogares. En particular, las decisiones tomadas en torno a la eliminación de subsidios han afectado desproporcionadamente a la clase media y a los sectores más postergados. Mientras que los hogares de altos ingresos han visto un alivio en su carga fiscal, aquellos que se encuentran en una situación más vulnerable deben enfrentarse a aumentos drásticos en sus costos de vida, lo que ha desencadenado un intenso debate social y político.
Uno de los cambios más notorios ha sido el notable incremento en las tarifas de servicios públicos. Un informe reciente del Instituto Interdisciplinario de Economía Política revela que, desde diciembre de 2023 hasta enero de 2026, las tarifas de agua, energía y transporte han aumentado en un asombroso 594%. Este ajuste es salarialmente insostenible para la mayoría de los argentinos, especialmente para la clase media, que ha visto cómo se eliminan los beneficios que alguna vez les permitieron acceder a tarifas más asequibles. En el Área Metropolitana de Buenos Aires, por ejemplo, un hogar promedio ahora destina aproximadamente 192.665 pesos mensuales a servicios, lo que representa un 33% de incremento en comparación con el año anterior. El transporte ha sido el rubro más golpeado, con un aumento del 52%, lo que añade una carga significativa a los ya ajustados presupuestos familiares.
A pesar de este panorama difícil, el gobierno justifica estas políticas como un medio necesario para estabilizar la economía y fomentar la inversión, argumentando que aliviando la carga fiscal a los más ricos, se genera un entorno propicio para el crecimiento. Sin embargo, esta visión resulta problemática cuando se considera el sacrificio que implica para los sectores más vulnerables. La eliminación de ayudas previas y el drástico aumento de tarifas han intensificado la angustia social, dejando a muchos ciudadanos con un futuro incierto y cuestionando la viabilidad del sistema de servicios públicos. En consecuencia, la distancia entre los sectores acomodados y aquellos que luchan para llegar a fin de mes continúa ampliándose, convirtiéndose en un tema central en la agenda política del país.


