Un día de playa con Andrés Calamaro y Natalí Franco
Andrés Calamaro y Natalí Franco disfrutaron de una jornada idílica en Punta del Este, donde la playa, el sol y la cercanía familiar marcaron el ritmo del día. La escena comenzó con la llegada de la pareja en auto, cargados de reposeras, sombrillas y todo lo necesario para una jornada de relax. Calamaro, con su estilo característico de remera negra y gafas oscuras, irradiaba tranquilidad, mientras Natalí, luciendo un traje de baño enterizo negro y un gran bolso, mostraba la dinámica colaborativa que comparten. Esta complicidad se extendió a su entorno, donde una mujer mayor, también en traje de baño, sumó un toque familiar a la escena. Ambos se dedicaron a organizar su espacio en la playa, disfrutando de un momento cotidiano que habla de su vida compartida más allá del escenario.
Una vez instalados, las fotografías capturaron los momentos de alegría y relajación que ofrecía la tarde. Natalí se unió a un grupo de niños que exploraban un puesto de artesanías, sumergiéndose en la curiosidad del momento, mientras Calamaro alternaba su tiempo entre la lectura del libro “Eichman en Argentina” y conversaciones con su pareja. Las imágenes reflejaron la sencillez y el encanto de estos pequeños instantes, donde, en medio de risas y juegos, la pareja selló su conexión. En la sombrilla blanca, se les vio intercambiando gestos de cariño y afecto, con Natalí recostándose en su regazo, mostrando un lado más tierno de su relación.
Con el avance de la tarde, el ambiente se tornó tan cálido como la conexión entre ellos. Fotografías los mostraron en complicidad, disfrutando de paseos entre la arena y el mar, mientras el sol comenzaba a descender. En una escena entrañable, Calamaro envolvió a Natalí con un toallón oscuro, un gesto que simboliza no solo su amor, sino también la importancia de cuidarse mutuamente. El día culminó con el regreso por la playa, dejando atrás la arena y llevándose consigo el eco de una jornada impregnada de autenticidad. La pareja, lejos del bullicio mediático y el frenético ritmo de vida, eligió el mar y los momentos compartidos como su refugio para construir recuerdos invaluables.


