Se detectó una aceleración hacia la cuarta semana del mes, lo que ha llevado a que el comportamiento de los precios de los alimentos se coloque nuevamente en el centro del debate inflacionario. Aunque el proceso de desaceleración que comenzó en 2025 continúa, las consultoras han notado que los precios de productos de consumo diario mantienen tendencias alcistas, empujando el índice mensual por encima del 2%. Este incremento, si bien no es abrupto, se presenta como una constante que genera preocupación, especialmente cuando se considera que hay estabilidad cambiaria y una menor presión macroeconómica. Esto plantea un desafío en la búsqueda de controlar la inflación, ya que el impacto de los alimentos en el costo de vida es significativo.
Los relevamientos realizados durante las últimas semanas indican que los aumentos se concentran principalmente en el rubro de alimentos. Verduras, carnes y aceites son los protagonistas de este incremento, con ajustes que superan el aumento promedio general. En contrapartida, otros sectores como bebidas y lácteos han mostrado comportamientos más moderados e incluso retrocesos, lo que ha ayudado a mitigar el impacto inflacionario en el índice total. A medida que se acerca el cierre del mes, las proyecciones se hacen cada vez más claras y el foco se centra en cómo cada uno de estos segmentos está influyendo en la situación general de precios.
Las estimaciones privadas para el cierre del mes hablan de una inflación que podría superar el 2%. Por ejemplo, Econviews anticipó un aumento del 2,8%, mientras que LCG lo situó en torno al 2,5%, destacando el impacto del precio de la carne como un factor crucial. Otros actores del mercado, como Almaceneros de Córdoba, sugieren una variación de entre 2,4% y 2,5%, mientras que Equilibra calculó un 2,2%. En el extremo más cauteloso, el IPC Online de la Municipalidad de Bahía Blanca reportó una suba cercana al 1,9%, enfatizando la diferencia en las metodologías de relevamiento y sus respectivas implicancias. Sin duda, estos números reflejan un momento complicado para los consumidores, quienes deben adaptarse a un panorama inflacionario que, aunque presenta matices, sigue siendo desafiante.


