La Voz de una Emprendedora: Marixa Balli y la Crisis de la Industria Textil
Marixa Balli, exvedette y empresaria, ha tomado la dolorosa decisión de cerrar sus locales de la marca Xurama en el barrio de Flores, después de casi dos décadas de actividad. Este cierre no solo refleja la realidad de muchas pequeñas y medianas empresas (pymes) en Argentina, sino que también se enmarca en una crisis más amplia que sufre la industria textil local. Durante su participación en el programa “A la Barbarossa” de Telefe, Balli expresó su frustración con las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien había afirmado que nunca había comprado ropa en Argentina. La exvedette argumentó que este tipo de comentarios son desconectados de la realidad que vive gran parte de la población: “Para la gente que vive en la Argentina y que no puede viajar, que apenas puede pagar el boleto de colectivo, es ofensivo”, comentó, dejando claro su desacuerdo con las posturas elitistas.
Balli no se limitó a criticar a Caputo; también ofreció una mirada crítica sobre la situación de los empresarios en Argentina. En dialogo con Robertito Funes, abordó las dificultades de operar un negocio en un entorno económico hostil, donde los altos impuestos y las cargas sociales representan un obstáculo considerable. “Bajen los impuestos y todo va a poder ser mucho más normal. Este país se sostiene con los trabajadores”, enfatizó, subrayando la necesidad de un trato más equitativo que favorezca a las pymes en lugar de perpetuar el apoyo a las grandes corporaciones. Su mensaje es claro: la economía debe ser más accesible para aquellos que realmente aportan a la estructura del país.
Además, Balli no ha esquivado las críticas que ha recibido tras su decisión de cerrar sus negocios. A menudo, la gente la ha atacado acusándola de vender “zapatos truchos”, una afirmación que considera infundada. Ella defiende la calidad de su producción y la legitimidad de su trabajo: “Las fábricas son muy pocas en Argentina y casi todas trabajan para muchísimas marcas”. A pesar de los desafíos constantes que enfrentan los pequeños emprendedores, como el aumento incesante de los precios de insumos importados, Balli se muestra resiliente, reconociendo su cansancio pero reafirmando su compromiso con un emprendimiento accesible para todos. Su historia resuena no solo con el mundo de la moda, sino con la lucha diaria de muchos argentinos que intentan sobrevivir en un clima económico cada vez más complicado.


