Un nuevo horizonte para la infraestructura vial en Argentina
La reciente medida anunciada por el ministro de Economía, Luis Caputo, marca un hito en la transformación de la infraestructura vial argentina. A través de su publicación en el Boletín Oficial, se oficializa el llamado a licitación para la concesión de más de 2500 kilómetros de rutas nacionales, un paso que busca “modernizar” el sistema vial del país. Este proyecto no solo se limita a mejorar la calidad de las carreteras, sino que también tiene como objetivo atraer inversiones privadas y asegurar un uso más eficiente de los recursos nacionales. Este enfoque, presentado a través de las redes sociales de Caputo, busca sentar las bases de un nuevo marco para la infraestructura, prometiendo mejoras significativas en el transporte.
El plan contempla dividir la licitación en cuatro corredores estratégicos. El corredor Mediterráneo, que abarca 672 kilómetros, es esencial para conectar el centro productivo del país. Luego tenemos el corredor Puntano, que con 720 kilómetros facilitará el transporte de cargas a larga distancia. También se contempla el Portuario Sur, de 637 kilómetros, que enlaza accesos vitales a puertos, y el Portuario Norte, con 528 kilómetros que impulsará la conexión de polos industriales a facilidades portuarias. Estas elecciones no son arbitrarias, ya que se han definido rutas clave, como la 8, 9, 12, 33, 35, 36, 188 y 193, además de nodos de acceso críticos como A005 y A008. Así, se busca promover una mayor implicación del sector privado en la construcción y el mantenimiento, eliminando subsidios que no reflejaban un uso eficaz de los recursos.
Para garantizar una ejecución adecuada de este ambicioso proyecto, se ha conformado una comisión evaluadora con la responsabilidad de analizar las propuestas para asegurar que estén alineadas con los objetivos de sostenibilidad y eficiencia económica del gobierno. Aunque la iniciativa ha suscitado algunas críticas, especialmente por parte de la Federación del Personal de Vialidad Nacional por el estado actual de las rutas, es innegable que este esfuerzo representa un cambio importante. Al fomentar socios público-privados, se espera no solo revitalizar las rutas del país, sino también lograr un equilibrio en las cuentas fiscales, generando un impacto positivo en la logística y la economía nacional en el largo plazo.


