La reforma laboral en Argentina: un nuevo horizonte para las pymes
La reciente reforma laboral que ha obtenido media sanción en el Senado argentino promete revolucionar el panorama del empleo, especialmente para las pequeñas y medianas empresas (pymes), que son cruciales en la creación de empleo en el país. Sin embargo, a pesar de los cambios prometedores, muchos en el sector consideran que la legislación aún no aborda con contundencia las preocupantes cargas que enfrentan. Uno de los puntos más controvertidos es el Fondo de Incentivo Laboral (FAL), destinado a ofrecer previsibilidad en los costos indemnizatorios, un tema que representa un verdadero desafío para las pymes. Este fondo busca mitigarse la incertidumbre que genera la potencialidad de enfrentarse a demandas laborales que pueden resultar en montos significativos que paralizan a estas empresas.
Además, la reforma plantea una serie de medidas de reducción de los costos de litigios, como la limitación de los honorarios de abogados laboralistas al 25% en juicios laborales. Aunque esto es un alivio, muchas voces en el sector, como la de Elisabet Piacentini, contadora reconocida y defensora de las pymes, resaltan que esta modificación, aunque positiva, no es suficiente. La disminución de la litigiosidad es un paso adelante, pero la ausencia de cambios en la reducción de las cargas sociales sigue siendo una preocupación latente. Otras modificaciones, como la no consideración de propinas en sectores específicos y la eliminación de presunciones que llevaban a más litigios, son pasos útiles, pero no resuelven la carga fiscal.
En términos de flexibilidad laboral, la reforma aborda aspectos destacados que pueden beneficiar a las pymes. Por ejemplo, se elimina la exigencia de pagar una jornada completa cuando solo se trabajan más de dos tercios del horario previsto, y se regula el uso de horas extras en jornadas reducidas. También se ha permitido el fraccionamiento de vacaciones, una medida que venía siendo implementada informalmente en muchas empresas. Aunque estos cambios son un avance, las organizaciones del sector continúan solicitando que se desarrollen medidas más robustas para reducir las cargas sociales y crear un marco normativo adaptado a las realidades del trabajo del siglo XXI. La eliminación de leyes obsoletas, como las referentes al teletrabajo y el estatuto del viajante de comercio, es un indicio de que el país se dirige en la dirección correcta, pero aún queda un largo camino por recorrer.


