La llegada de Timoteo: un nuevo capítulo en la vida de Juana Repetto
Juana Repetto ha compartido su vida familiar con sus seguidores de manera auténtica y conmovedora. A pocos días de haber dado a luz a su tercer hijo, Timoteo, la actriz decidió abrir las puertas de su intimidad a través de las redes sociales, dejando atrás las controversias que surgieron por la ausencia de su pareja, Sebastián Graviotto, en el momento del parto. Juana, que se sometió a una cesárea programada el 12 de febrero, ha sido clara al expresar su amor y emoción por la llegada del bebé, a la vez que abordó sin confrontaciones las críticas hacia Graviotto, quien se encontraba trabajando en el extranjero durante esos días.
La decisión de Sebastián de no estar presente en el nacimiento de su hijo generó reacciones encontradas en las redes sociales. Mientras algunos defendían su compromiso laboral, otros lo criticaron por no priorizar el momento del nacimiento. En respuesta a este torbellino de opiniones, Juana publicó una captura de una videollamada con Graviotto desde Japón, acompañada de una sola palabra: “Gracias”. Este gesto fue suficiente para mostrar que, aunque la distancia geográfica era un factor, el vínculo entre ellos como padres permanecía fuerte y respetuoso. Además, Juana se tomó el tiempo de explicar que la ausencia no fue una decisión tomada por ella, sino una consecuencia de los compromisos profesionales de su pareja.
El relato de Juana y Sebastián ha estado marcado por giros inesperados. Ella quedó embarazada en medio de una separación del padre de su segundo hijo, Belisario, pero ambos decidieron seguir apoyándose en esta nueva etapa. La crítica hacia Sebastián fue intensa, con comentarios que subrayaban su supuesta falta de compromiso al no estar presente. Sin embargo, él respondió a estas críticas reafirmando que el “amor en equipo no entiende de fronteras”. Mientras tanto, Juana se encuentra enfocada en su recuperación tras la cesárea y en disfrutar de los momentos iniciales con Timoteo, a quien describe como “el bebé más chiquito, bello y con más power del mundo”. La llegada de este nuevo integrante a la familia no solo trae alegría, sino también la oportunidad de reconstruir y reafirmar la dinámica familiar en un contexto de respeto y cariño.


