La reforma laboral y sus repercusiones: el desasosiego en la CGT
La reciente aprobación de la reforma laboral en Diputados ha encendido una chispa de descontento entre los trabajadores y sus representantes. Con la eliminación del Artículo 44, que plantea sanciones a los trabajadores por enfermarse, la reforma deberá regresar al Senado, donde se espera un tenso debate el próximo viernes. Mientras tanto, los gremios más combativos empiezan a presionar al triunvirato de la Confederación General del Trabajo (CGT) para que se intensifiquen las medidas de lucha, incluyendo la posibilidad de un paro general de 36 horas. Sin embargo, en el seno de la CGT, se asoma la incertidumbre: algunos prefieren judicializar la ley y plantear su inconstitucionalidad, mientras que otros optan por centrarse en el panorama electoral de 2027, apostando por un cambio de gobierno como solución a la crisis actual.
La situación es compleja, ya que, a pesar de las movilizaciones y la presión ejercida por el sindicalismo sobre gobernadores peronistas dialoguistas que apoyaron la reforma, las tácticas implementadas hasta ahora no han dado resultados significativos. Los bloques federales, incluyendo Provincias Unidas y representaciones provinciales claves como Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Gustavo Sáenz (Salta), colaboraron en la aprobación de una ley que, según críticos, despoja de derechos a los trabajadores. Más alarmante aún es el uso de fondos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) para financiar despidos, un aspecto que ha incrementado la indignación entre los trabajadores y sus líderes.
A pesar de la resistencia organizada, la cúpula de la CGT se ha visto limitada en su capacidad de acción. Así lo aseguró Cristian Jerónimo, uno de los cosecretarios generales, quien enfatizó que “acá no terminó nada. Esto recién empieza”, sugiriendo que la lucha por frenar la reforma laboral continuará en diferentes frentes. No obstante, el desafío es monumental: con una nueva legislación ya en marcha, los gremios tendrán que elegir entre un enfoque más combativo o una estrategia de largo plazo que apueste a las próximas elecciones. Como sea, el clima de incertidumbre y las tensiones dentro de la CGT son palpables, marcando un nuevo capítulo en la lucha por los derechos laborales en Argentina.


