La Transformación del Consumo de Carne Vacuna en Argentina
En los últimos meses, el panorama del consumo de carne vacuna en Argentina ha comenzado a mostrar señales preocupantes. Según informes de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo per cápita se ha reducido a 47,3 kilos por año, lo que representa una disminución del 2,5% en comparación con el año anterior. Este descenso es significativo, ya que sitúa el consumo en su nivel más bajo en dos décadas, muy lejos del pico histórico de 68,4 kilos alcanzado en 2008. Dicha caída se traduce en una disminución aparente del 13,8% en el consumo entre enero y febrero de 2026, reflejando una baja de 332,7 mil toneladas res con hueso en dicho periodo.
Uno de los factores más determinantes detrás de esta retracción es el descenso en la producción de carne, que ha evidenciado una caída del 9,1% respecto al mismo tramo del año anterior, lo que equivale a 45,5 mil toneladas menos en el mercado. A esta disminución se le suma el impacto del aumento de los precios que ha afectado el poder adquisitivo de los consumidores. En febrero, los precios de la carne crecieron un 7,0% en un solo mes, destacando un incremento del 7,4% en los cortes vacunos. Cortes populares como la paleta, el cuadril y la nalga han sufrido alzas notables, llegando a incrementos del 8,1% y 8,0%, lo que ha llevado a muchos consumidores a repensar sus opciones de compra.
Además del aumento mensual, el costo interanual de los cortes vacunos ha escalado un 63,6%, superando con creces la inflación oficial del 33,1%. Este desbalance en los precios se atribuye, en parte, a una recomposición en los valores de los animales en pie, provocada por condiciones climáticas desfavorables en años anteriores que han afectado la oferta. Resulta notable que el asado, uno de los cortes más emblemáticos de la parrilla argentina, ha aumentado su precio un 67,6%, mientras que el cuadril y la paleta también han presentado incrementos del 65,9% y 65,7% respectivamente. Estos cambios están transformando la manera en que los argentinos consumen carne, llevando a muchas familias a ajustar su alimentación y hábitos de compra.


