En Bariloche hay un sector de la política que solo sabe decir que no. No a las soluciones, no a las obras, no a hacerse cargo y, por sobre todas las cosas, no se les cae una propuesta. El problema es que esta vez los políticos del “no” nos dejan al borde de una crisis ambiental sin precedentes.
Una negativa con consecuencias
La negativa a acompañar la construcción de la nueva celda en el vertedero municipal no es una diferencia de criterios: es una decisión irresponsable que pone a toda la ciudad en riesgo. Sin esa obra, Bariloche se queda sin lugar para disponer sus residuos. Así de simple, así de grave.
Los mismos de siempre
Pero lo más indignante no es solo el bloqueo actual. Muchos de los que hoy levantan la mano para decir “no” fueron parte de las gestiones que durante años no hicieron nada para resolver el problema estructural de la basura. Tuvieron tiempo, recursos y responsabilidad. No hicieron nada. Y ahora tampoco dejan hacer.
Es la política del cinismo: primero no resuelven, segundo no proponen y después impiden que otros lo hagan.
Una solución que no puede esperar
A esta altura ya nadie discute que Bariloche requiere de una solución integral en materia de gestión de residuos urbanos y que, por manda legal, debemos ir hacia un vertedero regional, sin duda, con el tren patagónico quizás como parte de la gestión del transporte y su disposición final.
La nueva Carta Orgánica debe contemplar todo ello como política de Estado y como prioridad, para que no haya mezquindades como las de hoy.
Bariloche no puede ser rehén del “no”
Bariloche no puede quedar rehén de quienes solo construyen desde la negativa. Porque mientras algunos dicen “no”, la basura se acumula, el problema crece y las consecuencias las paga toda la ciudad.
* Alejo Ramos Mejía. Abogado.


