Deportado en el Debut: Mauro Martín y La Doce en Chile
El clima de expectación que rodeaba el debut de Boca Juniors en la Copa Libertadores ante Universidad Católica se vio abruptamente afectado por una noticia sorprendente: Mauro Martín, uno de los líderes de La Doce, fue deportado apenas llegó al aeropuerto de Santiago. A pesar de no tener derecho de admisión, su nombre fue catalogado como “persona no grata” por las autoridades chilenas. La intención de Martín de cruzar la cordillera para alentar a su equipo se truncó cuando, al hacer fila por el control migratorio, fue apartado y llevado a un cuarto donde efectivos de seguridad le informaron de su situación.
Trámites Fallidos y Consecuencias
Martín, sorprendido y con una defensa en mente, intentó aclarar su situación, al señalar que su nombre no aparecía en ninguna lista de restricciones. Sin embargo, los antecedentes penales, relacionados con episodios de violencia en el fútbol, jugaron en su contra. Los Carabineros no tuvieron en cuenta que todas sus causas estaban cumplidas; ante la recomendación de sus letrados de no hacer ruido, optó por tomar el primer vuelo de regreso a Buenos Aires. En sus maletas carga no solo su decepción, sino también el eco de una advertencia sentida por muchos: varios barras de la primera línea decidieron no viajar al saber que sus antecedentes los ponían en la mira.
Un Contexto de Represión y Prevención
La prohibición de ingreso no solo afecta a Martín, sino que también envuelve a otros líderes de la barra. Rafael Di Zeo, por ejemplo, fue prevenido por la Subsecretaría de Seguridad Deportiva y determinó no arriesgar su asistencia al partido en Chile. Este control se aplica no solo en el país trasandino, sino que se extenderá a Brasil y Ecuador, donde los antecedentes serán igualmente considerados. Aunque Martín y otros integrantes de segundas líneas podrán asistir, el vacío que deja la ausencia de sus líderes será palpable en las gradas. Mientras tanto, el resto de la barra se prepara para el próximo encuentro en La Bombonera, donde, pese a todo, la pasión por Boca se mantiene intacta.


