La mirada crítica de Martín Caparrós sobre el racismo argentino
En julio de 2026, tras la derrota de Argentina en la final del Mundial frente a España, el escritor y periodista Martín Caparrós decidió no ceder ante la presión mediática y optó por compartir sus reflexiones en un hilo de su cuenta de X titulado “El país más racista del mundo”. Este texto se originó a raíz de un posteo del actor Samuel L. Jackson, el cual generó un revuelo en torno al racismo en Argentina. Caparrós, lejos de negar la existencia de esta problemática, la aborda con ironía y un enfoque histórico, subrayando que es fundamental conocer los hechos para poder discutir de manera más informada.
Racismo y raíces históricas
Caparrós se remonta a los orígenes del racismo en el Río de la Plata, señalando que este fenómeno no se instó únicamente en Argentina, sino que se deriva de la llegada de los colonizadores españoles. Hace hincapié en un dato poco conocido: entre 1550 y 1800, la Corona española secuestró a entre tres y cuatro millones de personas africanas para ser explotadas en sus colonias, lo que conllevó una mortalidad de alrededor de un tercio. Este tráfico esclavista masivo es visto como la raíz de los racismos más extremos en América del Sur. En un contexto más local, resalta que, en 1810, Buenos Aires contaba con menos de 40.000 habitantes, de los cuales aproximadamente 10.000 eran afrodescendientes. A pesar de la insuficiente cobertura histórica, Caparrós detalla la Ley de Libertad de Vientres de 1813, indicando que aunque los hijos de esclavas nacían libres, los ya esclavizados continuaban siéndolo hasta su muerte, una abolición real no se lograría hasta 1860.
Contexto contemporáneo y desafíos sociales
El autor también reflexiona sobre la identidad argentina, moldeada en gran parte por la inmigración masiva de finales del siglo XIX y principios del XX. Entre 1880 y 1920, la población del país creció de dos a diez millones de habitantes, recibiendo a inmigrantes de diversas nacionalidades, como italianos, españoles, polacos y japoneses. Esta mezcla cultural, junto con la creación de una escuela pública inclusiva, fue fundamental para la construcción de una nueva identidad nacional. Sin embargo, no ignora las múltiples formas de discriminación que han persistido en la sociedad. Caparrós menciona específicamente el desprecio hacia los “cabecitas negras”, un término que se usó para referirse a migrantes internos. A pesar de este pasado, el autor concluye que, afortunadamente, el racismo en Argentina no se ha institucionalizado como en otras naciones y que, por el contrario, la xenofobia no ha logrado ser un tema central en la agenda política del país.
De esta manera, Martín Caparrós no solo arroja luz sobre el fenómeno del racismo en Argentina, sino que también invita a repensar diversas realidades que, aunque difíciles, son parte de la identidad de un país en constante transformación.


