Cuando se comparan los niveles de morosidad entre géneros y edades, los hombres jóvenes también tienen un índice alto, pero se sitúan por debajo del de las mujeres, marcando un 37,1%. Este contraste se vuelve más evidente cuando se observa la población general de otras edades, donde la morosidad promedio nacional apenas llega al 17,94%. Este dato pone de manifiesto que el problema está fuertemente concentrado entre las y los jóvenes que logran acceder al sistema bancario, convirtiendo a este sector en uno de los más críticos en el ámbito del consumo. No solo se trata de cifras; detrás de cada número hay historias de luchas diarias y un sistema que parece fallar en brindar el apoyo necesario para evitar la trampa del endeudamiento.
Al analizar el panorama provincial, se puede observar una variabilidad significativa en los niveles de morosidad. Provincias como San Luis lideran el ranking con un alarmante 46,35%, evidenciando una situación particularmente grave. Chaco, Catamarca y San Juan siguen con tasas que superan el 42%, revelando el difícil escenario que enfrentan las mujeres jóvenes en esas regiones. La región patagónica no está exenta de este problema; Santa Cruz alcanza un 41,67%, mientras que Chubut se sitúa con un 39,95%. En contraste, las provincias con los índices de morosidad más bajos son La Pampa y Neuquén, pero aún así presentan tasas preocupantes, de 31,65% y 30,03% respectivamente. Este mapa de la morosidad deja claro que la problemática del endeudamiento no solo es un tema nacional, sino que varía intensamente según la región, lo que exige una atención inmediata y adecuada por parte de las autoridades y del sistema financiero.


