Maradona en Salta: Un último gol y un fuerte mensaje social
El 20 de abril de 1994 quedará grabado en la memoria de los hinchas argentinos como una jornada maradoniana. En un vibrante amistoso contra Marruecos en la cancha de Gimnasia y Tiro, Diego Maradona convirtió su último gol con la Selección Argentina en suelo patrio, solo dos meses antes del Mundial de EE.UU. Pero más allá de las emociones futbolísticas, aquel día también estuvo marcado por un gesto de solidaridad: por la mañana, el 10 respaldó una marcha de docentes que demandaban mejoras salariales en Salta. “Tienen que seguir protestando”, alentó Maradona, dejando claro que su compromiso iba más allá de lo deportivo.
La fiesta no solo abarcó el campo de juego. Alrededor de 50,000 personas dieron la bienvenida a la selección en su llegada a Salta, creando un ambiente de pura euforia. La cita resultó ser histórica, ya que era el segundo partido de la selección mayor en la provincia, que había estado alejada de encuentros de tal magnitud desde un 0-0 ante Paraguay en 1972. La pasión de los hinchas se multiplicó cuando se conoció que el regreso de Maradona era un verdadero milagro: tras un prolongado periodo sin club y con más de un año sin jugar en el país, todo estaba preparado para recibir al héroe.
En la cancha, Maradona, que no había jugado en tres años y once meses, deslumbró con su talento. Con un penal convertido, marcó el gol que puso a Argentina 2-1 frente a Marruecos, contribuyendo a un triunfo final de 3-1. Ya en los últimos minutos del partido, hizo algo inédito: fue reemplazado, cediendo la cinta de capitán a Óscar Ruggeri. A pesar de su ausencia en la cancha, su legado permaneció: el momento se transformó en un símbolo no solo del fútbol argentino, sino de un compromiso social que siempre lo caracterizó.


