El Enigmático Charlie Menditéguy y su Cena con Brigitte Bardot
En el mundo del automovilismo, pocos episodios son tan fascinantes como la historia de Charlie Menditéguy, el piloto argentino que decidió intercambiar la pista por una cena con la icónica actriz Brigitte Bardot. Durante el Gran Premio de Mónaco de 1956, mientras su amigo Juan Manuel Fangio rechazaba la invitación, Menditéguy no dudó en aceptar. Esa elección, que muchos consideran errónea a nivel profesional, se convirtió en una leyenda que ha perdurado por más de 70 años. Según los rumores, las largas veladas en la Costa Azul le costaron su puesto en Maserati, pero él afirmaría a lo largo de su vida que “no era una oportunidad para desaprovechar”.
Nacido en agosto de 1914 en Buenos Aires, Menditéguy fue un verdadero prodigio deportivo. Diez goles en polo lo consagraron como el primer argentino en alcanzar ese handicap máximo. Además, brilló en otros deportes como tenis y golf, y se hizo un lugar en las portadas de El Gráfico por sus éxitos en diversas disciplinas. Sin embargo, en la década de 1950, decidió enfocar su energía en el automovilismo, debutando en Fórmula 1 con Gordini en 1953 y luego alcanzando un destacado tercer lugar en el Gran Premio de Argentina de 1957 con Maserati.
La historia de su relación con Bardot sigue siendo objeto de fascinación, ya que este episodio marcó un punto de inflexión en su carrera. A pesar de que continuó participando en competiciones durante 1957 y 1958, su elección por el romance ha eclipsado su trayectoria como piloto. En Turismo Carretera, otro de sus terrenos de juego, también dejó huella, ganando importantes competencias en ciudades como Olavarría y Arrecifes. Aunque su camino finalizó prematuramente, con su retiro en 1960 y su fallecimiento el 27 de abril de 1973, la figura de Menditéguy y su indiscutible legado se mantienen vivos en la memoria de los aficionados en Bariloche y más allá.


