Un Accidente que Pone en Jaque al Sistema Ferroviario Español
El pasado domingo, un trágico accidente en la línea de alta velocidad que une Andalucía y Madrid dejó al menos 40 muertos y múltiples heridos, reflejando la urgencia de renovar el sistema ferroviario en España. A las 19.45, el tren Iryo 6189, que viajaba de Málaga hacia Madrid, colisionó con un convoy Alvia de Renfe en la estación de Adamuz, Córdoba. Aunque el convoy Iryo señalizó su cambio de vía, los últimos vagones descarrilaron y se impactaron contra el tren que venía en sentido contrario. Este siniestro no solo es una tragedia personal para las familias afectadas, sino también una llamada de atención sobre la infraestructura ferroviaria, que parece no estar a la altura de las exigencias actuales.
La apertura a la competencia en el sector ferroviario español comenzó en mayo de 2021, brindando la oportunidad a empresas como Iryo y Ouigo (de la estatal francesa SNCF) de operar en el corredor Andalucía-Madrid. Sin embargo, este corredor todavía opera con un sistema de seguridad obsoleto, el LZB alemán, que no se ha actualizado para interoperar con los modernos trenes que circulan en Europa. El ERTMS, un sistema europeo más eficiente, ya debería ser la norma, pero su implementación en España es inadecuada. Aunque se han hecho mejoras, la falta de un plan integral de modernización resalta la fragilidad del sistema, dejando a los pasajeros expuestos a mayores riesgos.
Más allá de la responsabilidad técnica, las causas específicas del accidente aún se investigan. A primera vista, parece poco probable que un fallo de los trenes haya sido el desencadenante, dado que ambos son nuevos y han sido inspeccionados recientemente. La posibilidad de que la aguja de desvío fallara antes de tiempo se convierte en el principal sospechoso. Tal irregularidad podría haber generado la colisión entre ambos trenes, algo que pone en duda la fiabilidad del sistema ferroviario español, conocido por su modernidad y puntualidad. La creciente desconfianza en el servicio, exacerbada por retrasos y fallos en la infraestructura, demanda una atención inmediata por parte de los responsables políticos y técnicos, quienes deben afrontar la cruda realidad de un transporte vital para el negocio y el turismo en el país.


