La crianza desde el corazón: Barby Franco y su enfoque maternal
Barby Franco ha optado por compartir momentos íntimos y cotidianos de su vida como madre a través de Instagram, mostrandonos un lado auténtico que resuena con muchos de sus seguidores. La modelo y actriz se destaca por su sinceridad al hablar sobre la crianza de su hija Sarah, quien nació de su relación con Fernando Burlando. En sus historias, Barby captura escenas que nos muestran desde la tranquilidad de un despertar familiar hasta juegos en el agua, lo que brinda una mirada fresca y realista de su día a día. Este enfoque ha suscitado un intenso debate sobre los estilos de crianza y la importancia de establecer límites claros dentro del hogar.
A medida que interactúa con sus seguidores, Barby no duda en abordar preguntas difíciles con transparencia. Por ejemplo, cuando un seguidor le preguntó sobre el uso del pañal, ella aclaró que si bien Sarah ya no lo usa durante el día, todavía lo mantiene por la noche. Del mismo modo, sobre el chupete, su respuesta fue contundente: “No. Ni se lo pienso sacar”. Este tipo de respuestas directas y sin rodeos fomenta un sentido de comunidad y conexión con otras madres que pueden estar atravesando situaciones similares. La modelo también se toma el tiempo para reflexionar sobre su rol como madre, afirmando que, aunque la familia colabora en la educación de Sarah, ella es quien establece los límites, dejando claro que los afectos y las normas pueden coexistir sin culpa.
Las historias de Barby también brindan una visión desprejuiciada sobre temas de alimentación y desarrollo. Cuando se le preguntó sobre quién guía la alimentación de su hija, Franco respondió de manera honesta, compartiendo que Sarah disfruta de una dieta variada sin restricciones estrictas. Esta actitud abierta hacia la crianza resalta la importancia de permitir que los niños exploren el mundo a su manera, un enfoque que se observa en las diversas actividades que comparte, como los viajes en avión, donde su pequeña parece disfrutar cada momento. La reciente celebración de los tres años de Sarah, con una fiesta mágica en un entorno lleno de juegos y alegría, es otro testimonio del amor y la libertad que Barby busca inculcar en su hija, creando recuerdos que reflejan el sentido de comunidad y el deleite por la infancia.


