Crisis ambiental en el Parque Nacional Los Alerces
La situación en el Parque Nacional Los Alerces ha alcanzado un punto crítico. En una reciente entrevista en el programa Panorama 4, Carlos Miguens, referente de la Cámara de Comercio de Esquel, corroboró que el sector empresarial apoya de manera formal el reclamo de los pobladores que denuncian irregularidades en la gestión de este área protegida. Miguens subrayó que la comunidad ha solicitado cambios urgentes en la conducción de Parques Nacionales, señalando una desidia y falta de previsión que han llevado a un escenario de riesgo inminente. Este clamor se traduce en un pedido de renuncias a quiénes, según los empresarios, son responsables de una catástrofe ambiental sin precedentes.
Impacto en la economía local y el turismo
El impacto de esta crisis no sólo pone en riesgo la biodiversidad, sino que tiene consecuencias devastadoras para la economía regional. Durante la entrevista, Miguens destacó que la temporada turística se encuentra en una situación catastrófica para cientos de pymes, prestadores turísticos y concesionarios dentro del parque. La falta de turismo ha llevado a que muchos emprendimientos no puedan abrir sus puertas, mientras otros sobreviven con estructuras y personal sin ingresos. Esta caída abrupta afecta a comercios, alojamientos y servicios en toda la región cordillerana, generando un efecto dominó que repercute en el empleo.
Negligencia en la prevención de incendios
Otro de los puntos críticos es la negligencia en la prevención y control de incendios forestales. En un comunicado de la CAMOCH y otras cámaras de la comarca andina, se denunciaron serias falencias en la gestión del fuego. Desde la falta de restricciones en el uso del fuego hasta el cumplimiento deficiente de protocolos ante tormentas eléctricas, estos problemas han llevado a la necesidad de operaciones de emergencia que son costosas y arriesgadas para la vida de brigadistas y pobladores. Se estima que combatir un incendio forestal cuesta al menos 50.000 dólares diarios, sin tomar en cuenta pérdidas adicionales. La falta de acción ha resultado en la destrucción de bosques centenarios y una biodiversidad única, comprometiendo además fuentes de agua vitales para la región.


