Un Paso Hacia el Futuro: El Inaugurado Paleoparque de Comallo
El Paleoparque de Comallo es una adición importante a la Ruta Nacional 23, destinada a impulsar el desarrollo económico de la Región Sur y promover su conexión con la Zona Andina. Este espacio no solo es el primero de su tipo en Río Negro, sino que también está diseñado para ser un motor de crecimiento en diversos ámbitos, incluyendo el turismo, la educación y la ciencia. Según el Gobernador Weretilneck, esta iniciativa representa un cambio significativo en la matriz productiva local, afirmando que “el Paleoparque generará un impacto económico muy importante” para la comunidad.
Inversión y Estrategia: Fortaleciendo la Infraestructura Local
Inaugurado recientemente con una inversión de $9.730.410, el Paleoparque se integra dentro de las políticas que impulsa el Gobierno de Río Negro para fortalecer la infraestructura turística, cultural y educativa en diferentes localidades. El Intendente Raúl Hermosilla expresó su orgullo por esta obra, destacando la importancia del trabajo colaborativo que llevó años de planificación. Al respecto, el Ministro de Obras y Servicios Públicos, Alejandro Echarren, también subrayó su potencial turístico, hablando de cómo este espacio le permitirá a Comallo atraer visitantes de manera constante, marcando un “antes y un después” en la economía local.
Un Viaje al Pasado: Descubriendo la Historia Natural
El Paleoparque está concebido como un centro de interpretación y divulgación científica accesible a turistas y estudiantes. Su estructura incluye un salón de exposiciones, un patio arqueológico, un cine-auditorio y un completo centro de visitantes, todos ellos diseñados para facilitar el aprendizaje sobre el pasado paleontológico de la región. A través de senderos especialmente habilitados, el público podrá interactuar con esculturas a escala real de especies que habitaron la Patagonia durante el período Mioceno. Entre estas figuras destaca el Kelenken guillermoi, el ave fororrácida más grande conocida, que alcanzaba casi tres metros de altura. La recreación de este gigante, descubierto por el paleontólogo Guillermo Aguirrezabala, se ha convertido en un símbolo del Paleoparque y de la rica historia natural de Río Negro.


