Avistamientos de Jabalíes en Bariloche
En los últimos días, San Carlos de Bariloche ha sido escenario de múltiples avistamientos de jabalíes, una especie exótica invasora que ha encontrado su lugar en la región andino-patagónica. Esta situación no es trivial, ya que los jabalíes se han adaptado a los ambientes urbanos y periurbanos, expandiendo su presencia en nuestro entorno. Diversos factores han contribuido a este fenómeno, desde la urbanización de áreas naturales hasta la búsqueda de alimento, que los jabalíes encuentran en compost, basura e incluso en alimentos para mascotas. Esta recuperación de recursos en un hábitat modificado facilita su proliferación y plantea un desafío para la fauna local y la convivencia urbana.
Riesgos y Precauciones
La aparición de estos jabalíes no solo suscita curiosidad, sino que también implica varios riesgos para la población. El contacto con estos animales puede dar lugar a lesiones por embestidas o mordidas, así como un aumento en el riesgo sanitario por la transmisión de patógenos y parásitos. También se vuelve crucial considerar los peligros que representan para los vehículos, ya que un jabalí en la ruta puede ocasionar siniestros viales. Para garantizar la seguridad, es fundamental no acercarse ni interactuar con estos animales; mantener a las mascotas dentro del hogar y no alimentarlos en ningún caso. Si te encuentras con un jabalí, es recomendable mantener la calma, retroceder lentamente y siempre dejarle una vía de escape.
Crecimiento de la Población de Jabalíes
Sebastián Ballari, investigador del CONICET, explicó en una reciente entrevista que el incremento de los avistamientos de jabalíes está asociado al crecimiento de la urbanización. “El jabalí es una especie exótica invasora presente en gran parte de Argentina, y ha mostrado un aumento sostenido en su población, sobre todo en las últimas décadas. A esto se suma la expansión de urbanizaciones en las grandes ciudades”, afirmó Ballari. Este contexto crea un escenario propenso a encuentros entre humanos y jabalíes, que, aunque suelen huir asustados, pueden volverse peligrosos si se sienten acorralados o lastimados. La ausencia de depredadores naturales en la región contribuye a su continuidad y crecimiento. Con la apertura de nuevos barrios y urbanizaciones, parece que estos encuentros serán cada vez más frecuentes, lo que exige que la comunidad esté informada y preparada.


