La reforma de la Ley Nacional de Salud Mental: Un debate necesario
El gobierno nacional ha despertado un intenso debate al proponer una modificación a la Ley Nacional de Salud Mental, sancionada en 2010. Mientras algunos sectores apoyan la reforma, otros, encabezados por profesionales de la salud como la psicóloga Daniela Gasparini, critican fuertemente la iniciativa. Gasparini se refiere en particular a la intención de facilitar las internaciones involuntarias, un tema que genera resistencia y preocupación en la comunidad profesional y entre los familiares de pacientes.
Críticas a la falta de consulta
Gasparini sostiene que el gobierno ha fallado en consultar adecuadamente a profesionales de la salud, hospitales y servicios de asistencia antes de proponer este cambio. En su opinión, el actual marco legal funciona bien, ya que el problema radica en que no se aplica correctamente. La ley estipula que el 10 % del presupuesto en Salud debe destinarse al área de Salud Mental, pero en la práctica solo se asigna un promedio del 1,4 %. Esto no solo afecta la implementación de la ley, sino que también perpetúa la desfinanciación del sistema de salud en general.
La importancia del equipo interdisciplinario
Otro punto relevante en el debate es el proceso de evaluación antes de realizar una internación involuntaria. Según Gasparini, este debe ser llevado a cabo por un equipo interdisciplinario, conformado por un psiquiatra, un psicólogo y trabajadores sociales. Esta agrupación es fundamental para determinar si el paciente está en riesgo para sí mismo o para terceros. La ley actual promueve que las internaciones sean una última opción, priorizando el tratamiento ambulatorio siempre que sea posible. La psicóloga enfatiza que los familiares no siempre tienen el conocimiento necesario para tomar decisiones informadas sobre el cuidado de sus seres queridos.
El estigma y la falta de recursos
Gasparini también alerta sobre una tendencia preocupante: la visión de la Salud Mental como un problema exclusivamente asociado al estigma, la enfermedad y la etiqueta, en contraposición a un enfoque basado en salud. A lo largo de los años, la falta de inversión y la carencia de recursos han llevado a una situación en la que, muchas veces, no hay camas disponibles en los hospitales, ni personal capacitado o insumos necesarios para atender adecuadamente a los pacientes. Esta situación deja a los profesionales y a las familias en una posición crítica, al lidiar con un sistema que no responde a las crecientes necesidades de la población.
En medio de este contexto, Gasparini reitera que desde la sanción de la ley en 2010, ningún gobierno ha tomado las riendas del tema de la salud mental de manera efectiva. Sin un análisis profundo y una mejora del sistema, el futuro de la salud mental en el país sigue siendo incierto.


