Sabrina Rojas y el tratamiento mediático de la intimidad
Las recientes declaraciones de Sabrina Rojas encendieron un intenso debate en el mundo de la farándula argentina. La conductora y ex pareja de Luciano Castro cuestionó claramente las diferencias en el tratamiento mediático que reciben las figuras públicas cuando se trata de sus relaciones sentimentales. Rojas, en su participación en el programa SQP de América TV, resaltó cómo algunas celebridades optan por compartir aspectos íntimos de su vida, mientras que la atención y el foco de los medios parecen variar de acuerdo a la popularidad del protagonista. Con su mirada crítica, Rojas se adentra en la cuestión de la selectividad de los discursos, ejemplificando con el caso de Griselda Siciliani y su relación con Castro, lo cual puso de manifiesto la hipocresía y los dobles estándares presentes en la industria.
En este contexto, Sabrina no solo se limitó a cuestionar el tipo de información que se comparte, sino que también abordó cómo esta selectividad puede influir en la imagen pública de hombres y mujeres. Al recordar su propia experiencia, Rojas enfatizó que cuando ella enfrentó una situación de infidelidad, fue tratada con condescendencia, siendo etiquetada de “cornuda”. En cambio, los errores de su ex pareja Luciano Castro fueron minimizados, lo que evidencia un trato desigual que persiste en los medios. Esta discrepancia en la narrativa mediática no solo resalta la disparidad de género, sino que también invita a reflexionar sobre la ética periodística y la responsabilidad de los medios en la construcción de estas narrativas.
Además, Rojas abordó la cuestión de la sororidad entre mujeres dentro del espectáculo. En su opinión, existe una falta de principios en algunas actitudes que contradicen la lucha por la igualdad de género, particularmente cuando se trata de compartir parejas. La conductora argumenta que levantar banderas de sororidad parece fácil, pero el comportamiento en la vida real a menudo no respeta esos principios. Esta dualidad genera un clima de desconexión entre lo que se predica y lo que se practica. La insistencia de Rojas en la importancia de la honestidad sobre lo que se elige compartir es un llamado a las figuras públicas a encontrar un equilibrio entre su vida personal y la exposición que deciden aceptar, sin caer en contradicciones que puedan perjudicar su imagen o la de los demás.


