A través del decreto 941/2025, el Gobierno Nacional ha dado un paso audaz hacia la modernización del sistema de inteligencia en Argentina, un cambio que promete transformar la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) de manera radical. Publicado en el Boletín Oficial, este decreto marca el inicio de una reestructuración que busca no solo ampliar competencias y responsabilidades de la SIDE, sino también fortalecer su papel como núcleo del aparato de inteligencia del país. Con la administración del presidente Javier Milei al mando, la SIDE se verá revitalizada al incorporar nuevos organismos, como el Servicio de Inteligencia Argentino (SIA), la nueva Agencia Nacional de Contrainteligencia (ANC), la Agencia Federal de Ciberinteligencia (AFC), y la Inspectoría General de Inteligencia, todos bajo la dirección política de Cristian Auguadra y Diego Kravetz.
Uno de los cambios más notables es la transformación de la ex Agencia de Seguridad Nacional en la Agencia Nacional de Contrainteligencia, que ahora asume la responsabilidad de implementar medidas preventivas en el sector público frente a posibles amenazas internas. La reestructuración también separa claramente las funciones de ciberseguridad y ciberinteligencia, designando al Centro Nacional de Ciberseguridad como la máxima autoridad en la protección de infraestructuras críticas digitales. Sin embargo, este enfoque renovado viene acompañado de un halo de secretismo que puede suscitar preocupaciones sobre las libertades civiles, dado que el nuevo decreto otorga a la SIDE la capacidad de aprehender a personas en flagrante delito, lo que ha generado debates sobre control democrático.
La reformulación también abarca la creación de dos comunidades esenciales para la sincronización y el flujo informativo entre diversas entidades estatales: la Comunidad de Inteligencia Nacional (CITN) y la Comunidad Informativa Nacional (CIFN). La CITN, compuesta por fuerzas de seguridad e inteligencia, busca asegurar que la producción de inteligencia sea efectiva y coordinada, mientras que la CIFN se enfoca en desempeñar un papel clave en la recopilación de información desde diversas ópticas ministeriales. Por otra parte, la reestructuración alcanzará la inteligencia militar al transferir las funciones de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar al ámbito del Estado Mayor, consolidando así un enfoque unificado para evitar redundancias operativas y optimizar la eficiencia. La SIDE, además, estará sujeta a una fiscalización más estricta respecto a su presupuesto, garantizando así un uso responsable de los recursos dedicados a la defensa de los intereses nacionales.


