El Renacer del Teatro en Calle Corrientes
Lejos de ser un privilegio exclusivo de las ciudades de veraneo, el teatro en Buenos Aires, y especialmente en la emblemática calle Corrientes, sigue vibrante y lleno de vida. A pesar del calor abrumador del verano porteño, el público se mueve entre diferentes salas, buscando historias que despierten risas, emociones y reflexiones. En este panorama teatral, se destaca “En busca del sexo perdido,” una comedia bizarra que, más allá de provocar carcajadas, invita a cuestionar los mandatos sociales y a reflexionar sobre la búsqueda personal de cada uno. La obra se desarrolla en una clínica donde la sala de espera se convierte en un hervidero de enredos absurdos y neurosis, donde la hipocondríaca, los médicos más pendientes de sus propios problemas, y una recepcionista desganada crean un ambiente propicio para el delirio y el humor ácido.
La dirección de Gisella Sirera ha sido clave para la creación de esta obra que conecta con el público de manera profunda y divertida. Sirera ha trabajado en el teatro desde su niñez y ha llevado sus experiencias personales a la escena. Junto a Eliana Villanueva, una de las actrices, exploran el vínculo entre la actuación y la vida real, destacando la importancia de la risa como una herramienta terapéutica fundamental. Villanueva, quien combina su carrera en Recursos Humanos con su pasión por el teatro, comparte cómo ambas actividades se realimentan: “Todo se trata de comunicación y creo que ambas cosas se potencian.” Su regreso al escenario tras la pandemia refleja el deseo de reconectar con las personas y la magia del teatro en vivo, un medio capaz de sanar a través del humor.
Los personajes de la obra están inspirados en realidades del ámbito médico y experiencias propias, lo que hace que su locura se sienta familiar y cercana al espectador. A medida que la trama avanza, cada situación bizarra sirve de espejo para las neurosis de la vida cotidiana, permitiendo que el público ría y se identifique con los momentos de tensión y absurdidad. Con una respuesta sumamente positiva de la audiencia, incluso provocando que la gente compre entradas para otra función al salir, “En busca del sexo perdido” logra generar un espacio donde el caos y el humor se convierten en la mejor medicina. Así, cada viernes, la sala Cortázar de Paseo La Plaza se transforma en un refugio donde las risas resuenan como ecos de una vida más humana y generosa.


