Cambios en el Sistema de Calificaciones de Películas en Argentina
El 27 de enero de 2026, el gobierno nacional de Argentina implementó modificaciones significativas al sistema de calificaciones de películas, que había permanecido inalterado durante cuatro décadas. La reglamentación de la Ley 23.052, a través del Decreto 50/2026, busca adaptar las pautas de clasificación a las transformaciones culturales y tecnológicas actuales. A partir de esta reforma, se derogó el anterior Decreto 828/84 y se disolvió la histórica Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas, un ente que había sido fundamental en la regulación del cine argentino. Según el nuevo enfoque, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) asumirá la responsabilidad exclusiva de definir las categorías de calificación, dejando atrás la burocracia que generaba demoras innecesarias en la evaluación de las películas.
Eficiencia y Modernización del Proceso
El nuevo régimen tiene como objetivo simplificar y hacer más eficiente el proceso de calificación cinematográfica. Según argumenta el decreto, la antigua Comisión Asesora “no ha demostrado la eficiencia necesaria”, lo que llevaba a una estructura rígida que complejizaba la dinámica del sector audiovisual. Con esta nueva medida, se espera que el estado mantenga un rol “orientativo”, subrayando que la responsabilidad principal sobre el consumo de contenidos por parte de menores recaerá en padres o tutores. Esto cambia el enfoque hacia una mayor confianza en la capacidad de los adultos para decidir qué contenido es adecuado para sus hijos, dependiendo de las nuevas categorías orientativas que determinará el Incaa.
Reconocimiento de Calificaciones Extranjeras
Una de las innovaciones más notables es la homologación automática de las calificaciones de películas extranjeras, especialmente aquellas que provienen de Hollywood. Dado que aproximadamente el 65% de los estrenos en Argentina son producciones estadounidenses, el gobierno considera que volver a calificar estas películas representa un “uso innecesario de recursos”. De este modo, las calificaciones de origen serán aceptadas automáticamente y se adaptarán a las categorías locales. Sin embargo, el Incaa tiene la facultad de modificar estas clasificaciones si existen “razones de orden público”. Esta medida tiene como fin optimizar el tiempo y el esfuerzo de evaluaciones que, tradicionalmente, podían prolongarse más de lo necesario.
Con estos cambios, Argentina se posiciona para una era más flexible en su relación con el cine, lo que promete beneficiar tanto a productores como a espectadores.


