La fantasía y la realidad cotidiana: un viaje a través de la literatura
Nicolás Seoane, un profesor y escritor de Cutral Co, ha encontrado en la escritura una forma de conectar con la realidad, especialmente en tiempos de incertidumbre. Originario de la Patagonia, estudió Biología en la Universidad Nacional del Comahue y se ha dedicado a la enseñanza, pero su pasión por la narrativa lo llevó a explorar el mundo de la ficción. La pandemia, ese fenómeno que transformó nuestras vidas, se convirtió en un punto de inflexión para él. “Nunca había tenido el espacio de tiempo disponible para ponerme a escribir con tranquilidad”, reflexiona. Así, entre clases virtuales y desafíos cotidianos, surgió la idea de su primera novela corta: “Aventura en la escuela”, inspirada en sus propios estudiantes y en la necesidad de encontrar un escape a la realidad angustiante de la cuarentena.
La trama de la obra gira en torno a un grupo de estudiantes que, bajo un contexto de clases online, reciben una invitación misteriosa que los lleva a descubrir un pasadizo secreto en su colegio. A medida que exploran este mundo subterráneo, se enfrentan a la necesidad de confiar unos en otros, un tema relevante en tiempos de aislamiento. “Al principio, los personajes no eran amigos, lo que añade un nivel de tensión a la historia”, explica Nicolás. Su intención no solo es entretener, sino también proporcionar un punto de reflexión para los jóvenes lectores, abordando temas de amistad, confianza y aventura. La parte pedagógica de la obra se complementa con un cuadernillo de actividades para docentes, lo que permite un abordaje más integral de su narrativa en el aula.
A pesar de su dedicación a la escritura, Nicolás nunca ha dejado de lado su labor como docente. Actualmente, es jefe de trabajos prácticos de Química general en la carrera de Biología. En sus intervenciones, transmite que la fusión de la ciencia y la literatura no es casual. “La fantasía abre una dimensión más a la realidad cotidiana”, comenta, resaltando cómo sus experiencias en la investigación científica influyen en su creatividad. Durante sus temporadas en el Conicet, en plena naturaleza, encontró inspiración en los paisajes y en las historias que estos le susurraban. Esta combinación de realidad, ciencia y ficción se traduce no solo en su obra literaria, sino también en su enfoque educativo, transformando sus clases en espacios donde la imaginación puede florecer.


