
(Enviado especial a Mar del Plata) Para Gabriela Sari, regresar a Mar del Plata no es solo un viaje, sino un momento lleno de significados. “Estoy feliz por volver”, dijo, y detrás de esa frase reluce el orgullo de ser parte de la temporada teatral de la ciudad costera con la obra El Secreto. Esta pieza, que juega con lo invisible y lo íntimo de las relaciones humanas, se ha convertido en una plataforma perfecta para que la actriz exprese su talento. Cada función es vista como una nueva oportunidad para asombrarse y conectar, especialmente al compartir el escenario con figuras de la talla de Ana María Picchio, Gerardo Romano y Rodrigo Noya, bajo la dirección de Manuel González Gil. En un tiempo donde la incertidumbre acecha tanto al teatro como a la vida, este entorno parece privilegiado.
Sin embargo, el camino hasta aquí no fue del todo lineal. La programación inicial sufrió un giro inesperado cuando, debido a problemas de salud de Luis Brandoni, la obra ¿Quién es quién?, en la que también participa, tuvo que quedarse en Buenos Aires. Pero el teatro siempre encuentra su propio camino. Bajo la gestión de productores y el empresario Carlos Rottemberg, la transición hacia El Secreto ocurrió de forma ágil. Este espectáculo, que recién había terminado una exitosa temporada invernal en la calle Corrientes y había cosechado cinco nominaciones a los premios ACE, ahora se presenta en el Teatro Atlas de Mar del Plata, ofreciendo al público un cóctel de intriga, humor y giros inesperados, gracias a la adaptación del texto original del francés Eric Assous que permite explorar en profundidad las complejidades de las relaciones humanas.
Lo que realmente resalta para Sari, sin embargo, es el aspecto humano detrás de cada función. La rutina que mantiene, que incluye rituales íntimos de conexión antes de salir al escenario, añade un nivel de emoción que trasciende lo teatral. “Detrás de escena, antes de cada función, nos abrazamos, invocamos a nuestros dioses”, explicó. Esta conexión no solo refuerza su vínculo como elenco, sino que también se traduce en una experiencia sublime para el público. La obra no solo presenta una narrativa sobre secretos y la complejidad de las relaciones, sino que también invita a los espectadores a reflexionar sobre sus propias verdades ocultas. Mientras las funciones continúan, la actriz disfruta de su balance entre trabajo y familia, aprovechando el ambiente veraniego de Mar del Plata. “Durante el día disfruto, salgo a correr, voy a la playa con mi familia”, compartió, demostrando que, en su vida, la felicidad se encuentra en esos pequeños momentos y rituales, tanto en el escenario como en la cotidianidad.


