La Precarización Laboral en Argentina: Un Desafío para los Jóvenes
En el cuarto trimestre de 2025, la situación del empleo en Argentina refleja un desafío alarmante: la informalidad laboral sigue marcando la pauta, especialmente entre la población juvenil. Según un reciente estudio de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), entre los trabajadores de 16 a 24 años, nada menos que siete de cada diez se encuentran en situaciones de informalidad. Esta realidad no solo dificulta el acceso a empleos formales y estables, sino que también perpetúa un ciclo de vulnerabilidad económica y social que es difícil de romper.
El informe, liderado por los académicos Roxana Maurizio y Luis Beccaria, evidencia que la tasa de informalidad en Argentina alcanzó un preocupante 43% a finales de 2025. Este porcentaje refleja que cuatro de cada diez personas en el mercado laboral no están registradas adecuadamente en términos laborales, impositivos y de seguridad social. La comparación con el año anterior revela un aumento de un punto porcentual, lo que sugiere que los esfuerzos realizados para reducir la precarización laboral han sido insuficientes. Más inquietante aún es el impacto que esta situación tiene en la calidad de vida de los trabajadores: alrededor del 32% de los que se encuentran en la informalidad viven en condiciones de pobreza y un 27% está en riesgo de caer en esta situación.
Desde un ángulo demográfico, el análisis revela diferencias significativas en las tasas de informalidad entre distintas franjas etarias. Mientras que los trabajadores de entre 45 y 64 años presentan niveles más bajos de informalidad, los jóvenes y aquellos que se acercan a la jubilación enfrentan tasas alarmantes —34.2% y 57.8% respectivamente. Además, la brecha de género es otro aspecto a considerar: los hombres representan el 54.6% del mercado informal, mientras que las mujeres conforman el 45.4%, reflejando desigualdades persistentes que afectan el acceso a oportunidades laborales. En el contexto regional, Argentina ocupa el sexto lugar en América Latina en cuanto a informalidad, superando a países como Costa Rica y Brasil, aunque detrás de naciones como Perú y Paraguay. Esta posición resalta la necesidad urgente de abordar la informalidad laboral de manera integral y efectiva.


