El impacto del bullying en el clima escolar
Un nuevo estudio del CONICET ha puesto de manifiesto cómo el bullying impacta el clima escolar mediante una herramienta de medición científica. En una entrevista con Tarde Viva (Radio Seis), el especialista en convivencia escolar y fundador de Hablemos de Bullying, Pablo Meiner, destacó la importancia de esta herramienta, denominada CASE 44, desarrollada por el Centro de Investigaciones de Cuyo. Esta prueba, que se ha implementado en 21,466 casos de niños de 15 años en la provincia de Mendoza, representa una gran novedad para Argentina, siendo la primera con validez científica en la medición de este fenómeno.
La complejidad del fenómeno del bullying
El bullying no es un evento aislado, sino un fenómeno social que se construye en un contexto más amplio que incluye los vínculos entre compañeros, el rol del docente, la dinámica familiar y el clima emocional de la escuela. Meiner enfatizó que a menudo se reduce la mirada a solo el hostigador y hostigado, sin reconocer que hay un engranaje más complejo en juego. El estudio revela que un 20% de los chicos está viviendo una situación de acoso, con un 11% en zona crítica y un 2% en la zona más grave. Todo esto sugiere que el bullying es un proceso gradual que requiere una atención más integral.
La relación entre familia y bullying
Uno de los hallazgos más significativos del estudio es que el rendimiento escolar y la integración social de los estudiantes están profundamente relacionados con las situaciones de bullying. Los datos indican que en las instituciones con menor rendimiento hay un mayor sufrimiento por acoso. Más aún, cuanto más involucrada esté la familia en la vida escolar de sus hijos, menos situaciones de bullying se registran. Meiner enfatizó que muchos padres minimizan este problema, señalando que en su época también enfrentaron situaciones similares. Sin embargo, es crucial recordar que no todos los chicos poseen las mismas herramientas para enfrentar estas circunstancias. Por tanto, la intervención de los adultos es esencial para evitar el estadio más crítico del bullying: la indefensión.


