La Crisis del Consumo de Carne en Argentina
En el arranque de este año, el sector de la carne bovina en Argentina atraviesa una crisis profunda, una realidad que ha llevado a los precios a niveles inéditos y ha dejado la mesa de los argentinos más vacía que nunca. Según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el consumo de carne vacuna se desplomó un 13% entre enero de 2025 y enero de 2026, alcanzando mínimos históricos. Con un promedio de apenas 47,9 kilos de carne por habitante al año, la tendencia continuada en la reducción del consumo refleja no solo una crisis económica, sino también problemas graves en la producción.
La producción de carne ha sufrido un golpe considerable. En enero de 2026, la faena de ganado se situó en 1,014 millones de cabezas, lo que representa una caída del 16,1% con respecto al mes anterior y un descenso del 11,8% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este colapso se atribuye a factores climáticos adversos como sequías e inundaciones, que han impactado severamente el stock ganadero y los índices de preñez. No solo se ve afectado el consumo interno; las exportaciones también están en problemas, con una notable reducción en las compras a países como China, que disminuyó sus importaciones en un 25,6% hacia finales de 2025.
En esta coyuntura, el precio de la carne ha incrementado, en parte como una respuesta a la inflación general en el país. Según Ciccra, el costo de la carne vacuna ha crecido un 70,8% interanual, lo que repercute directamente en el bolsillo de los consumidores. Este aumento constante crea una ilusión de valor en las carnicerías, mientras que el poder adquisitivo sigue en picada. Esta situación exige que el sector no solo busque estabilizar la producción y el consumo, sino que también se adapte a un entorno cambiante, gestionando los retos ambientales y las demandas del mercado internacional.


