La Inflación en Argentina: Un Desafío Persistente
En un giro que desmiente las aspiraciones del actual gobierno, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación de diciembre alcanzó el 2,8%. Este dato se aleja de las expectativas de eliminar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el corto plazo, y desafía las promesas de un sueño inflacionario de cero proclamadas por Javier Milei. A pesar de que la inflación anual de 2025 se ubicó en un 31,5%, lo cual implica una desaceleración notable respecto al récord del 117,8% de 2024, aún está lejos de las proyecciones esperadas por el oficialismo. Esta situación refleja las dificultades estructurales en la economía, evidentes en el aumento de precios en sectores clave, siendo el rubro de Transporte el que más ha impulsado esta reciente alza.
El transporte ha experimentado un incremento del 4%, seguido de cerca por el rubro de Vivienda y servicios básicos, que crecieron un 3,4%. Las Comunicaciones también vieron un aumento del 3,3%, lo que resalta cómo las fluctuaciones económicas tienen repercusiones directas en el costo de vida diario de los argentinos. Los incrementos no se limitan a estos sectores esenciales: el costo de Restaurantes y hoteles subió un 3,2%, mientras que los Alimentos y bebidas no alcohólicas reportaron un repunte del 3,1%. En contraposición, algunos sectores mostraron una menor presión inflacionaria, como Prendas de vestir y calzado, que solo aumentaron un 1,1%, y Educación, que se mantuvo en un modesto 0,4%. Esta variedad en el comportamiento de los precios subraya un panorama complejo y contrastante.
La respuesta del ministro de Economía, Luis Caputo, no tardó en llegar. En un mensaje en sus redes sociales, destacó que la inflación de 2025 representa el menor registro en ocho años, lo que refleja una estabilidad macroeconómica a pesar de los desafíos actuales, como la dolarización monetaria que afecta más del 50% del M2. Caputo enfatizó que, a pesar de un año difícil, la estrategia económica centrada en el superávit fiscal, el monitoreo del flujo monetario y la capitalización del Banco Central de Argentina, están orientando al país hacia la meta de eliminar la inflación persistente. Esto implica un esfuerzo por construir una economía más sólida y predecible, en la que la estabilidad de precios sea un objetivo alcanzable.


