El Deterioro del Poder Adquisitivo en Argentina
La situación salarial en Argentina presenta un panorama preocupante, evidenciado por los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En enero de 2023, los salarios registrados crecieron apenas un escueto 2%, una cifra que no logra igualar la inflación del mismo mes, que llegó al 2,8%. Esto ha llevado a que los trabajadores enfrenten su quinta caída consecutiva en términos reales, acumulando una pérdida alarmante del 7,9% en su poder adquisitivo desde que Javier Milei asumió la presidencia. En particular, el sector público ha sido el más afectado, con un aumento salarial de solo 1,8%, lo cual resulta en una disminución real de 1,04%. Aunque los salarios del sector privado experimentaron un leve incremento del 2,1%, esto se traduce en una reducción del 0,73% en términos reales.
La repercusión de estos ajustes salariales es evidente en el consumo, que ha sufrido un retroceso del 6,3% según la consultora Scentia. Esta caída es aún más inquietante considerando que la morosidad financiera en los hogares ha alcanzado un alarmante 10,6% en entidades bancarias, el nivel más alto en más de veinte años. Fuera del sistema bancario, el desempleo y la informalidad laboral siguen en aumento. Durante el cuarto trimestre de 2025, el desempleo escaló del 6,4% al 7,5%, mientras que la informalidad también subió, afectando a una proporción mayor de la población laboral. Estos datos evidencian un mercado laboral que se configura como cada vez más precario, dejando a muchos argentinos sin la estabilidad que necesitan.
A medida que se siguen disparando los precios, las preocupaciones sobre el poder adquisitivo crecen. A lo largo de 2022, los salarios públicos avanzaron un 30%, pero resultaron insuficientes frente a una inflación del 32,4%, resultando en una pérdida del 1,79% en el poder adquisitivo. Mientras tanto, el sector privado vio mejoras en sus salarios del 28,5%, pero esto también fue insuficiente, provocando una caída real del 2,93%. La crítica situación ha llevado a expertos como Luis Campos a calificarla de dramática y preocupante, señalando que los salarios han retrocedido a niveles no vistos en las dos últimas décadas, con caídas significativas de hasta un 35% en el sector público. En este contexto, la presión inflacionaria sigue siendo una constante, y las proyecciones para marzo indican que este fenómeno podría mantenerse alrededor del 3%, complicando aún más la recuperación del poder adquisitivo.


