Un Renacer en el Escenario: Matías Santoianni se Une a Rocky
En la vida de Matías Santoianni, el silencio se convirtió en un aliado inesperado durante más de dos años. Alejado del bullicio de los ensayos y del delirio del teatro, el actor encontró en ese tiempo de introspección una oportunidad para experimentar su propio renacimiento. La llamada de Nico Vázquez lo sorprendió en el momento menos esperado. Santoianni, que había compartido proyectos y camaradería con Vázquez en el pasado, no podía imaginar que su vida profesional iba a recuperar el pulso. La propuesta de unirse a la explosiva versión teatral de Rocky no solo representaba una nueva oportunidad laboral; era la puerta de regreso a su identidad como actor. La emoción de recibir la oferta fue tan abrumadora que recuerda haber llorado, reafirmando la conexión profunda con el arte que pensaba perdida.
La integración al elenco de Rocky no fue sencilla, ya que el espectáculo ya llevaba 140 funciones en marcha. Sin tiempo para ensayos convencionales, Santoianni diseñó un plan de estudio minucioso, asistiendo a todas las funciones para aprender los matices de su rol. En ese proceso, tomó notas y se sumergió en la trama, recordando que cada interpretación, cada gesto en el escenario, se trataba de una experiencia compartida con el público. Finalmente, su debut fue como un toro, encarnando a Gazzo y Miguel en una noche llena de adrenalina. El teatro no era solo un trabajo para él; era un vínculo emocional, una conexión con el público y un regreso a la pasión que había sentido junto a grandes figuras como Sandro.
A medida que Santoianni se instala de nuevo en la vida teatral, sus reflexiones sobre su carrera y su vida personal aportan matices adicionales a su viaje. Con 52 años, la soledad se ha convertido en su aliada, dándole espacio para redescubrirse, reflexionar y experimentar el día a día con gratitud. Lejos del espectáculo, disfruta de momentos simples como regar el césped, una actividad que un día consideró trivial. A pesar de su trayectoria, Santoianni no busca la fama ni abrumarse por el ruido de una sociedad obsesionada con la exposición. Prefiere la compañía de amigos, la música y la lectura. Este equilibrio entre su vida profesional en el teatro y la tranquilidad en su hogar refleja su filosofía: encontrar el lujo en lo cotidiano, valorar el esfuerzo del público que asiste al teatro, y redescubrirse en cada aplauso sincero que recibe en el escenario.


