La importancia de controles médicos antes de iniciar la actividad física
Con la llegada del otoño y el descenso de temperaturas, muchas personas se sienten motivadas a retomar o intensificar su rutina de ejercicios, ya sea en gimnasios o al aire libre. Sin embargo, el médico deportólogo Pablo Cozzarin (MPRN 4029) advierte que antes de lanzarse a la actividad física, es esencial tener en cuenta ciertos recaudos. El cuerpo humano está diseñado para moverse, pero no todas las actividades son aptas para todos. Cozzarin resalta que, si bien siempre estamos preparados para el movimiento en general, cada ejercicio y su intensidad deben ser ajustados a las capacidades y condiciones particulares de cada uno. Esto es especialmente importante a medida que avanzamos en edad, ya que factores como la edad, que son inalterables, aumentan el riesgo de eventuales lesiones o complicaciones.
Reconocer las señales de alerta
Cozzarin también compartió una serie de señales de alerta que nunca debemos ignorar durante la práctica deportiva. Malestares en el pecho, falta de aire, palpitaciones, mareos o desmayos son algunos de los síntomas que requieren atención inmediata. A menudo, la intensidad del ejercicio debe ser determinada por un especialista, como un cardiólogo, quien puede indicar el tipo de esfuerzo adecuado basándose en estudios previos, como la prueba ergométrica. Escuchar a nuestro cuerpo y ser conscientes de nuestras limitaciones es crucial para prevenir lesiones y garantizar que la actividad física sea realmente beneficiosa.
Cuidado con las recomendaciones de influencers
En la era de las redes sociales, donde la información sobre entrenamiento y fitness abunda, Cozzarin enfatiza la necesidad de ser críticos con lo que seguimos. Muchos influencers comparten rutinas sin tener una base profesional, lo que puede llevar a que las personas adopten recomendaciones que funcionaron para otros, pero que pueden no ser adecuadas para su propia condición. La consulta con un profesional de la salud ofrece un enfoque más personalizado y basado en evidencia científica, lo que representa un valor añadido frente a las sugerencias genéricas que circulan en internet. La interacción con un especialista permite un diálogo que puede ajustar las recomendaciones a las necesidades individuales, algo que las rutinas de un influencer difícilmente pueden lograr.


