Sabrina Rojas y el Revuelo Mediático por Luciano Castro
Sabrina Rojas se convirtió en la protagonista inesperada de un escándalo que remeció la televisión argentina. El rumor de una supuesta infidelidad de Luciano Castro a su actual pareja, Griselda Siciliani, tomó fuerza a lo largo del día, llevando a Rojas a expresar sus vivencias en el programa SQP de América TV. Con una mezcla de alivio e ironía, la actriz, quien reemplaza a Yanina Latorre en la conducción, abordó el tema sin rodeos, revelando no solo su presente emocional, sino también los oscuros pasajes de su relación con el actor. Desde su primera intervención, dejó en claro que la infidelidad no le competía, afirmando: “Hoy estoy tan libre, tan suelta de cuerpo, que digo ‘gracias, Dios’”.
La conversación fue más allá del rumor inicial, con Rojas utilizando el humor para aligerar la tensión pero nunca mirando hacia otro lado. Habló sobre Castro con un tono que reflejaba tanto cercanía como distancia, señalando que él “no siente que tiene que dar explicaciones” sobre su vida personal. En un momento de sinceridad picante, comentó que Castro se vuelve “más pollerudo que nunca” con Siciliani. Sin embargo, también reveló una faceta humana del actor, subrayando que, a pesar de sus errores, tenía la disposición de pedir perdón. Esta apertura desde la experiencia personal llevó a Rojas a reflexionar sobre la percepción de las mujeres en relaciones complicadas, mostrando empatía hacia aquellas que, al ser etiquetadas como “tóxicas”, en realidad atraviesan un proceso de dolor y confusión.
El escándalo tomó un giro dramático cuando la periodista Fernanda Iglesias presentó información sobre la supuesta infidelidad de Castro, durante un viaje a Madrid. Según su relato, el actor habría tenido un encuentro con una joven española, dando pie a una serie de especulaciones mediáticas que Rojas no dudó en confrontar. En medio de la tormenta, su sinceridad y la capacidad de poner en palabras sus experiencias personales resonaron en el público, llevando a la audiencia a cuestionarse sobre las implicancias de la infidelidad y cómo el escarnio mediático afecta a quienes se encuentran en el ojo público. Por fin, Sabrina Rojas no se quedó en el silencio; al contrario, se plantó con valentía, convirtiéndose en voz de un cambio necesario, donde el diálogo abierto sobre la infidelidad y la libertad personal cobra protagonismo.


