La voz de Sabrina Rojas en medio del escándalo
La reciente crisis entre Luciano Castro y Griselda Siciliani ha dejado a muchos con la boca abierta, especialmente por la aparición de Sabrina Rojas, expareja de Castro y madre de sus hijas, quien no ha dudado en expresar su postura sobre esta complicada situación en el programa Intrusos de América. En un entorno mediático donde cada palabra se multiplica y los juicios son inmediatos, Rojas se ha manifestado sobre el desgaste que implica la exposición constante a preguntas sobre su ex pareja. “No, es que hace falta desintoxicarme porque de verdad yo me asqueo de mí”, declaró, dejando entrever lo agotador que puede ser vivir bajo el escrutinio público. Su sinceridad resuena en un momento donde lo privado y lo público se entrelazan de maneras desafortunadas.
A medida que la conversación avanza, Rojas intenta marcar un camino claro entre su rol como madre y su nueva etapa profesional. “Yo solamente opino lo que la producción presenta”, aclara, subrayando su intención de mantenerse al margen de tensiones innecesarias. Sin embargo, no puede evitar que sus emociones y vivencias se vuelvan el foco de atención, lo que complica su relación con la prensa y su propia salud mental. La exposición tiene un precio, y aunque reconoce que está disfrutando de su nuevo espacio profesional, admite que el cruce de opiniones es inevitable y a veces doloroso.
En un giro más profundo, Sabrina destaca el doble estándar que existe en el ámbito del espectáculo, donde las reacciones frente a la infidelidad se miden con distintas varas. Compara su propia experiencia con la de figuras como Yanina Latorre y Moria Casán, señalando que la crítica hacia las mujeres en situaciones similares es desproporcionada. “A mí cuando metieron los cuernos era ‘cornuda’, ‘¿qué opinás que sos cornuda?’”, expresa con una mezcla de ironía y frustración, sugiriendo que hay un silencio sobre el dolor masculino que no se equilibra con el trato que reciben las mujeres. La sororidad y el empoderamiento femenino son conceptos que Rojas sitúa en el centro del debate, afirmando que el verdadero desafío radica en poder ser honestas acerca de nuestros sentimientos en medio de estas tempestuosas mareas mediáticas.


