Situaciones Conflictivas en Bariloche: La Voz de los Comerciantes
Un Llamado de Atención desde la Calle Onelli
Un empleado de un local en la zona de calle Onelli ha alzado la voz para compartir las preocupantes situaciones que se viven a diario. Según su relato, personas en situación de calle, a menudo denominados “trapitos”, se agrupan en los alrededores de su comercio, creando un ambiente tenso. El trabajador observa que muchos de estos individuos no son oriundos de Bariloche y detalla que frecuentemente se encuentran en estado de embriaguez o bajo los efectos de drogas. Las quejas no solo giran en torno a su presencia, sino también a comportamientos agresivos, como el impedimento de acceso a entidades bancarias, donde algunas personas mayores son amenazadas para que entreguen dinero.
Reacciones de los Comerciantes y la Inacción de las Autoridades
El relato se torna más alarmante al mencionar que, a pesar de una resolución dictada a principios de marzo que prohíbe la venta ambulante y otros servicios en la vía pública, los problemas persisten. Este comerciante expresa su descontento y considera que las medidas son meramente “una forma de mostrarse” por parte de las autoridades, ya que en la práctica, muchos locales continúan enfrentando situaciones de violencia. Algunos comerciantes, incluso, han tenido que cerrar sus puertas, ya que la aglomeración de estas personas a la salida de sus negocios se vuelve inviables.
Además, comparte experiencias impactantes, como ser objeto de amenazas con cuchillos por parte de quienes se acercan en busca de comida. Y lamenta que las fuerzas policiales no logran brindar una solución efectiva, describiendo la situación como un verdadero “teléfono descompuesto”, donde las llamadas por ayuda ofrecen poco resultado. La falta de una respuesta adecuada ante incidentes previos, como agresiones físicas contra otros vecinos, hace que la comunidad se sienta desprotegida y frustrada.
La Realidad de la Violencia en el Corazón de Bariloche
El comerciante también destaca la particularidad de que no todos los que están en la calle representan una amenaza. Diferencia a los malabaristas callejeros, quienes, según él, “no joden a nadie”. Sin embargo, el clima de inseguridad genera un panorama sombrío. Recuerda la angustia de un señor mayor que sufrió una agresión, y enfatiza que él y sus colegas llevan lidiando con esta situación desde hace más de dos años. Ha tenido que presentar múltiples denuncias penales por las amenazas recibidas, reflejando una realidad que, aunque inquietante, se convierte en el día a día de quienes trabajan en el corazón de Bariloche.
Esta narrativa pone de manifiesto no solo los desafíos que enfrentan los comerciantes, sino también la necesidad urgente de abordar la compleja problemática de las personas en situación de calle y la violencia que surge en este contexto.


