Valeria Mazza y Alejandro Gravier fueron, una vez más, el centro de atención en las playas de Punta del Este. Capturados por las cámaras de Teleshow durante una visita al emblemático parador La Huella, en José Ignacio, se convirtieron en la imagen del verano uruguayo. Elegantes y a la vez cómodos, la pareja mostró un estilo impecable, ideal para disfrutar de la brisa marina y el sol radiante. Mientras Alejandro optó por una combinación de bermudas blancas y una camisa de lino, Valeria deslumbra con un vestido largo en tonos rosados, adornado por flecos y florales que no solo realzan su figura, sino que también la hacen destacar entre la multitud. Esta elección refleja su habilidad para fusionar la moda con la funcionalidad en un entorno relajado y chic.
La familia llegó a La Huella en medio del bullicio típico de la temporada alta, donde veraneantes disfrutan del sol y la arena. Las imágenes capturadas muestran a Valeria desplazándose con gracia por la playa, mientras su vestido ondea al viento, un fiel reflejo del estilo fresco y distendido que la ha consagrado durante décadas. La modelo, que se caracteriza por su elegancia innata, no dudó en acentuar su look con accesorios sofisticados: gafas de sol oversized y sandalias doradas que complementaban a la perfección su conjunto. Además, su actitud amigable y abierta con los seguidores y turistas que se cruzaron en su camino reafirma su carisma y conexión con el público.
En el transcurso de su estancia, la familia Mazza-Gravier se dedicó a disfrutar de momentos de relax en la playa y degustar la exquisita oferta gastronómica que La Huella tiene para ofrecer. A través de risas y complicidad familiar, Valeria y Alejandro lograron mantener un perfil bajo, una característica que los ha definido incluso entre los focos mediáticos. El parador, conocido por su atmósfera relajada y exclusividad, se convierte en el lugar perfecto para disfrutar del verano junto al mar y los seres queridos. Esta tradición anual de volver a Punta del Este les permite crear recuerdos duraderos, disfrutando de los placeres simples que ofrece la vida junto al océano.
Así, entre vestidos etéreos, caminatas por la arena y el bullicio de La Huella, la pareja volvió a convertir una simple salida en una celebración del verano, la familia y el disfrute genuino, demostrando que la elegancia y el bienestar pueden ir de la mano en los escenarios más naturales y auténticos de Punta del Este.
Crédito fotos: RSFotos


