El Hogar Emaús: Un refugio de esperanza en Bariloche
Hace más de 18 años, el Hogar Emaús abrió sus puertas en Bariloche, convirtiéndose en un faro de esperanza para hombres en situación de calle. Este espacio no solo les brinda un lugar para dormir, sino que también implementa diferentes proyectos y programas diseñados para mejorar su calidad de vida. Entre las iniciativas más significativas, se encuentran las comisiones que abordan diversas actividades y necesidades de los muchachos que allí residen. Estas comisiones se encargan de crear un ambiente que fomente no solo la inclusión, sino también el desarrollo personal y social de cada uno.
Uno de los programas más destacados es la Comisión de Salidas Recreativas, que está compuesta por gente del Hogar y voluntarios comprometidos. Bajo el liderazgo de Sara Raimán y Agustina Liempe, se organizan actividades que permiten a los residentes explorar su entorno y disfrutar de experiencias nuevas. Recientemente, el grupo tuvo la oportunidad de llevar a 14 hombres hasta Puerto Montt, en un viaje que no solo les permitió conocer un lugar diferente, sino también acercarse a vivencias que les habían sido esquivas. La planificación de este viaje fue meticulosa; se presentó un proyecto al consignado que incluyó la visita al Consulado de Chile, donde cada uno de los participantes pudo involucrarse activamente, recobrando así un sentido de protagonismo en sus vidas.
Financiar estas iniciativas puede ser un desafío, pero el sentido de comunidad juega un papel crucial. En vez de depender completamente de la Fundación Hogar para cubrir los costos, los muchachos decidieron unirse para generar fondos a través de ferias dominicales, promoviendo la cooperación y el trabajo en equipo. En este último viaje, también se consideraron las necesidades físicas de los participantes, asegurándose de que aquellos con movilidad reducida no fueran excluidos de futuras aventuras. La experiencia rica y transformadora les abrió las puertas a la idea de ser turistas en su propio país, algo que para muchos fue algo inédito. Durante tres días, exploraron la ciudad y sus alrededores, disfrutando incluso de un paseo en ferry hacia la isla de Chiloé.


