Boca Juniors exige más entradas para su duelo en Chile
El clima es tenso en la previa del esperado debut de Boca Juniors en la Copa Libertadores, programado para el próximo 7 de abril. En un giro inesperado, la dirigencia de Universidad Católica anunció que no se permitirá el ingreso de hinchas visitantes en el Claro Arena. Esta decisión, impulsada por la Delegación Presidencial Metropolitana de Chile, desencadenó la inmediata reacción del club argentino, que no se quedó de brazos cruzados y exigió 2,000 entradas en lugar de las 450 inicialmente ofrecidas. ¿La razón? La norma estipulada por la Conmebol, que debería ser respetada para garantizar la presencia de sus aficionados.
La falta de acuerdo se debe a las preocupaciones del gobierno chileno respecto a la seguridad del evento. Según el delegado Germán Codina, no hay condiciones para asegurar un ambiente seguro para ambas hinchadas. Por su parte, la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, había solicitado previamente que solo se permitiera la parcialidad local, catalogando el cotejo como un “alto riesgo”. Estos antecedentes reavivan la memoria reciente de tensiones entre hinchadas argentinas y chilenas, especialmente tras los incidentes ocurridos en el cruce entre Independiente y Universidad de Chile.
A pesar de estas restricciones, Boca se mantiene firme en su postura. La llegada de sus hinchas es fundamental, no solo por el apoyo, sino también porque muchos ya habían adquirido pasajes para asistir al partido. La situación plantea una problemática adicional: si se implementa esta medida, podría haber reciprocidad en futuros encuentros, como en el partido de vuelta en La Bombonera, donde solo se permitiría el acceso a los hinchas locales. La definición de este conflicto se convierte, así, en un tema prioritario para ambos clubes y para la Conmebol, quien aún no ha emitido una respuesta clara al respecto.


