La llegada del otoño: adaptando nuestra alimentación
Con el cambio de estación, la rutina y las necesidades de nuestro cuerpo sufren transformaciones significativas. La licenciada Gabriela Elvira, experta en nutrición y miembro del Colegio de Nutricionistas de Río Negro, enfatiza que el otoño trae consigo la necesidad de repensar nuestra hidratación y la calidad de los alimentos que consumimos. En su reciente charla, Gabriela instó a no descuidar la hidratación, ya que en esta época del año, es común que disminuyamos el consumo de agua, olvidando que el mate y el café no sustituyen su ingesta. En ciudades como Bariloche, donde la calidad del agua es excelente, resulta fundamental mantener hábitos de hidratación adecuados para el bienestar general.
Alimentación y actividad física en los días fríos
La llegada del frío también implica cambios en nuestro consumo calórico. Es normal que el cuerpo demande un mayor aporte energético, pero esto no debería comprometer la calidad de los alimentos que elegimos. Gabriela recomienda prestar especial atención a lo que comemos antes y después de la actividad física. En Bariloche, donde el trekking y el esquí son parte de la rutina, la planificación de comidas se vuelve esencial. Un buen desayuno rico en carbohidratos, como frutas o legumbres, puede marcar la diferencia. Tras la actividad, recuperar energías con opciones completas como guisos o pastas con proteínas es clave. La nutricionista advierte sobre los peligros de optar por comidas rápidas y pesadas post ejercicio, ya que pueden llevar a malestar digestivo e inflamaciones.
El vínculo entre alimentación y emociones
Además de los cambios físicos, Gabriela profundiza en la relación entre nuestra alimentación y el estado emocional. En una vida cada vez más acelerada, recurrir a alimentos ultraprocesados puede intensificar la ansiedad y otros problemas de salud. Esto crea un ciclo vicioso que afecta tanto a nuestra energía como a nuestras elecciones alimenticias. Para romper esta dinámica, la nutricionista propone un enfoque gradual hacia la creación de hábitos saludables, adaptándose a las necesidades individuales. La clave está en comenzar pequeño, eligiendo un aspecto para mejorar en nuestra alimentación, dejando de lado las restricciones rígidas y fomentando una relación más flexible y amigable con la comida.


