La locura por la Scaloneta cruzó la cordillera
La euforia por el fútbol ha encontrado un nuevo aliado: el álbum oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Esta vez, la pasión por la Scaloneta se traduce no solo en fervor y camisetas, sino en largas filas y autos repletos de cajas en los pasos fronterizos hacia Chile. En un escenario donde los precios en Argentina limitan el acceso, la atracción por las figuritas y el álbum se ha convertido en un fenómeno. Los barilochenses, en particular, han tomado la iniciativa de cruzar la cordillera para llenar sus bolsos con este preciado material, generando un verdadero frenesí que se contagia en las redes sociales y en las calles.
La diferencia de precios ha sido un factor clave en este movimiento migratorio de fanáticos hacia el país vecino. Mientras que en Argentina la escasez y el encarecimiento de los productos relacionados con el Mundial hacen que muchos se sientan excluidos, en Chile los mismos artículos se ofrecen a un precio mucho más accesible. Esta situación ha propiciado que grupos de amigos y familias viajen para comprar no solo el álbum, sino también grandes cantidades de figuritas. Imágenes de estos hinchas llegando con casi una mudanza de caja han inundado las redes, mostrando la magnitud del interés y del negocio que se ha generado a partir de esta pasión compartida.
El testimonio de un comerciante chileno pone en perspectiva la magnitud del fenómeno: menciona un caso en el que un grupo de argentinos gastó dos millones de pesos en figuritas y álbumes. Esta situación no es solo un reflejo del fervor por el Mundial, sino que también está alimentada por el deseo de revender y regalar estas figuritas, un gesto que va más allá del simple coleccionismo. Para algunos, se ha convertido en un ritual familiar, una forma de conectar con seres queridos a través del emocionante y tradicional intercambio de figuritas, que vuelve a recordar la esencia del fútbol en Argentina. Así, la frontera no solo sirve como un paso físico, sino como un enlace entre la pasión y la oportunidad, recordándonos que la locura por el fútbol cruza fronteras sin límites.


