Un homenaje a Alfredo Slipek: un ícono del Club Andino Bariloche
El pasado sábado, la comunidad barilochense recibió la triste noticia del fallecimiento de Alfredo Slipek, un pilar del andinismo en la región. Alfredo, considerado un histórico integrante del Club Andino Bariloche (CAB), dejó una marca indeleble en la vida de quienes tuvieron el honor de conocerlo. Nacido en Buenos Aires en 1929 y socio N° 4673 del CAB, su amor por la montaña lo llevó a asociarse con el club poco después de mudarse a Bariloche. Su dedicación al montañismo lo llevó a colaborar en la Escuela Juvenil de Montaña, donde durante años guió a jóvenes en sus primeras experiencias en la naturaleza. Su legado se expandió más allá de ser un guía: fue parte activa de la Comisión Directiva y la Subcomisión de Andinismo, lo que subraya su compromiso con la comunidad montañesa.
Uno de los logros más notables de Alfredo fue la creación de un mapa de una sección del Parque Nacional Nahuel Huapi, orientado a los refugios de montaña. Este mapa no solo se convirtió en un recurso esencial para turistas y locales, sino que también ofrecía una referencia práctica y sencilla para los aventureros de la zona. Sin embargo, su labor no se detuvo allí. Con la inquietud de observar la escasa participación de los adultos en las actividades de montaña, Alfredo, junto a su esposa Erika, empezó a organizar salidas sencillas cada 15 días. Su enfoque, centrado en la inclusión y la socialización, permitió que un grupo de adultos se uniera a las caminatas, transformando la manera en que los barilochenses exploraban su entorno natural.
La creación del GEDA (Grupo Excursionista de Adultos) fue una de las iniciativas más destacadas de Alfredo, quien cultivó un ambiente acogedor en cada salida. Inculcando una premisa fundamental: disfrutar de la montaña y de la compañía, las salidas terminaban con el emblemático mate cocido, donde los participantes establecían vínculos y compartían vivencias en la naturaleza. En 2004, el GEDA logró el reconocimiento de tener un cerro que llevara el nombre de Alfredo, un honor que refleja su legado y impacto en la comunidad. Además, con su dedicación y esfuerzo, fue nombrado Guía de Montaña Honorario por Parques Nacionales, un reconocimiento a su incansable trabajo por fomentar el amor hacia los cerros de la región, dejando un mensaje claro y constante: la montaña es un espacio de disfrute, camaradería y descubrimiento.


