La Inquietante Realidad de la Calle Ñancu Lahuen
Un Problema de Inundaciones
La recurrente lluvia en Bariloche ha complicado, una vez más, la circulación sobre la calle Ñancu Lahuen, donde el agua se acumula y hace que el camino sea prácticamente intransitable. Leonor, residente del barrio El Frutillar desde hace 36 años, vive en la angustia constante de que el agua, que baja con fuerza, pueda llegar a su hogar. “Ya estoy con el corazón en la boca y si me agarran la noche, ¿qué hago?”, confesó, reflejando la desesperación de quienes deben enfrentarse a este problema cada vez que llueve.
La Falta de Soluciones
Leonor señala que nunca se han realizado obras de desagüe en la calle, lo que agrava la situación no solo para los vehículos, sino también para los peatones. “Con todo este tiempo con la nieve alta y con este barro que deja la máquina, no hay cómo salir”, explica. A pesar de haber planteado su reclamo a diferentes autoridades de la Junta Vecinal de El Frutillar, aún no ha recibido respuestas concretas sobre alguna solución. Su frustración es palpable: “A todos los presidentes que hubo en la Junta les he dicho lo mismo, pero nunca me dijeron que iban a hacer algo para El Frutillar”, enfatiza.
Una Historia de Resiliencia
Leonor llegó a El Frutillar en 1990 junto a sus siete hijos, enfrentando condiciones adversas tras quedar viuda. Aunque sus hijos ya son adultos y la apoyan en estos momentos difíciles, la problemática de la calle sigue sin resolverse. “Siempre igual, toda mi vida acá, siempre igual”, resume la vecina, evocando décadas de lucha sin soluciones a la vista. Este relato no solo refleja su historia personal, sino también la de muchos vecinos que comparten la misma incertidumbre y obstáculos diarios en un lugar que debería ser su hogar.


